“Todos perdimos a un amigo o a un familiar” | San Antonio de los Cobres, el pueblo salteño con mayor tasa de suicidio

En abril del año 2016 el intendente hizo un pedido de ayuda público a las autoridades provinciales y nacionales. La organización Scholas Occurrentes intervino con una campaña que da resultados.

Solo entre enero y abril de aquel año 2016, se registraron cinco suicidios adolescentes en esa localidad. El intendente Leopoldo Salva pidió públicamente ayuda a las autoridades provinciales y nacionales. “El puente de la solución”, era la forma en que los chicos llamaban al lugar a dónde acudían para terminar con su vida. Se referían al puente de Huaytiquina, uno de los tramos por donde pasa el famoso “Tren de las nubes”.

Ante la imposibilidad de controlar la cantidad de suicidios, las autoridades impusieron un toque de queda a partir de las 22 y establecieron una consigna policial en el puente. “La solución fue establecer el toque de queda. Pero nadie hablaba de los jóvenes que se suicidaban, de los problemas y las causas. Solo nos decían que matarse es pecado y que si lo hacíamos íbamos a ir al infierno”, remarcó Nahuel Guitian, un joven de la localidad en diálogo con LA NACION, quien indicó que se dieron cuenta de que las causas “estaban ahí”. “En no poder hablar con nuestros padres, en la falta de escucha, de contención y de lugares de encuentro”, precisó el joven.

Fue en ese momento cuando Scholas Occurrentes sumó su proyecto “Ciudadanía” a la localidad del departamento de Los Andes. Scholas Occurrentes fue pensada por el papa Francisco con la idea de que los jóvenes motorizaron los cambios necesarios en su comunidad para revertir los índices y sumar espacios de escucha.

“Ciudadanía tiene como metodología de trabajo preguntarle a los chicos y trabajar a partir de eso. Cuando fuimos por primera vez, les pedimos a los jóvenes que nos contaran los dolores de su comunidad y ahí salió lo del suicidio”, declaró al mismo medio Manuel Deza, coordinador de Scholas en la Argentina. Y agregó: “Lo interesante es cómo, en una comunidad tan cerrada, con el primero que dijo ‘suicidio’, todos se empezaron a sumar. En dos o tres días, el tema se coló en todo el pueblo. Todos tenían a alguien cercano que se había quitado la vida y no se hablaba de eso”.

Las declaraciones forman parte de un largo informe publicado por LA NACIÓN el viernes pasado. Está firmado por la periodista Delfina Celichini y también recoge testimonios de los jóvenes salteños. “Todos perdimos a un amigo, un primo o a un familiar”, dijo Nahuel Guitian, un joven de 23 años que vive en San Antonio de los Cobres. “Nuestro pueblo es muy conservador, muy tradicional, y nos sorprendimos cuando personas adultas nos preguntaron qué pensábamos. Estábamos acostumbrados a guardar silencio, a acatar las órdenes de los mayores sin cuestionar, a que nos impusieran”, se sinceró Guitian, que hoy coordina Scholas en su comunidad. “

A partir de la intervención de Scholas en 2016 con el proyecto “Ciudadanía”, la voz se empezó a correr y cada vez más personas se sumaron al proyecto, que hoy cuenta con una escuela de fútbol, un microcine y un taller de pintura de murales. “Fue una propuesta que invitaba a romper ciertas barreras a través del arte, la música, y que le permitía a los jóvenes abrirse y contar lo que les pasaba. A partir de ese encuentro, queríamos que salga el dolor, y sobre eso que se empiece a construir la solución, con ellos como protagonistas”, explicó Natalin Faravelli, directora Ejecutiva de Scholas Argentina.

Fue así como, en una de sus intervenciones más icónicas, los adolescentes de San Antonio de los Cobres pintaron un mural en el puente Huaytiquina para, según señaló Nahuel, “si alguien estaba subiendo para quitarse la vida pudiese ver el mensaje, se sintiera más acompañado, y reconsiderara su decisión”. Y determinó: “Es un símbolo, queríamos que el puente tuviera otro significado”. Después de esta actividad, los suicidios allí no se volvieron a repetir, hasta que llegó la pandemia. “Este año hubo tres”, detalló Guitian.

Como parte del abordaje en San Antonio de los Cobres, un grupo de cuatro jóvenes de diferentes partes del mundo de la Escuela Política Fratelli Tutti, inspirada en la encíclica papal con el mismo nombre, volvieron ayer de estar con la comunidad salteña y trabajar en conjunto. Felipe Paullier, de Uruguay; Shalini Uyaiobong, de Nigeria; Alicia Vedia, de España; y Esihle Makitshi, de Sudáfrica, estuvieron una semana conviviendo con los adolescentes salteños de San Antonio para compartir con ellos el trabajo de escucha y de participación.

Paullier citó los números que la gobernación de Salta tiene en materia de suicidios. “Se analiza en tasas cada 100.000 habitantes. La media del mundo ronda en torno a 10. En Salta fue de 12-13 en 2021, y en San Antonio de los Cobres, ese mismo año, la tasa fue de 29 cada 100.000 habitantes”.

“La palabra suicidio es muy grande y a veces no nos deja ver más allá. Cuando llegamos a San Antonio nos dimos cuenta que había muchas personas intentando solucionar este problema, especialmente jóvenes con ganas de hacer cosas y llevar adelante proyectos. Solo necesitan un poco más de voz y espacio para estar juntos, y eso es lo que les hemos ayudado a conseguir”, explicó por su parte Alicia Vedia.