«Toda esta sangre en el monte» | La muerte de los agricultores manuales a manos de terratenientes privados

El documental narra el asesinato de dos jóvenes en Monte Quemado, un pueblo rural santiagueño en el límite con Salta. Los jóvenes bregaban por la redistribución de la tierra y luchaban contra los pesticidas que afectan la salud de los campesinos.

El trasfondo de esos asesinatos no sólo es la desaforada expansión de la frontera agropecuaria que deglute a los campesinos santiagueños y a los pueblos originarios de Salta; sino también el abuso que los nuevos terratenientes hacen de los agrotóxicos y pesticidas contaminantes. “Algo de esto relata Toda la sangre en el monte, documental de reciente estreno donde ese micromundo espeso y difícil de totalizar se revela en retazos de verdad alrededor de los asesinatos de los jóvenes santiagueños Cristian Ferreyra y Miguel Galván entre 2011 y 2012”, escribió Juan Ignacio Provéndola al reseñar el audiovisual en el diario Página 12.

Los jóvenes asesinados pertenecían al Movimiento Campesino de Santiago del Estero, un grupo territorial que desde principios de los ‘90 intenta organizar colectivamente a los trabajadores rurales del interior de la provincia para, entre otras cosas, lograr que se respetan los ciclos de cultivo de la naturaleza que es lo que adultera la industria agroquímica forzando los tiempos y necesidades biológicas de la tierra.

Las dos muertes que narra ocurrieron en Monte Quemado, un pueblo rural de 12 mil habitantes al norte de Santiago, cerca del límite con Salta. El Mocase señaló en ambos casos a sicarios de empresarios rurales que se oponen a lo que el movimiento predica, que va desde la redistribución de la tierra hasta la impugnación de los mismos pesticidas que les causan severos problemas de salud a las poblaciones cercanas.

Si bien la película gira en torno a estos crímenes, el relato toma volumen con el contexto que reseña: la desigual relación de fuerzas entre agricultores manuales y orgánicos frente a empresarios privados abastecidos por químicos de factoría multinacional. Un recorte pequeño pero gráfico de la fiebre del monocultivo transgénico en todo el país a manos privadas y en tierras de propiedad dudosa, favorecida por una legislación amiga o débil, el aval del poder judicial y el amparo de las fuerzas de seguridad públicas que dejan impunes dos crímenes.