Terminal de Iruya | Denuncian que la nueva construcción se hizo sin el aval de la comunidad dueña de las tierras

La nueva terminal de Iruya (Foto: Notiruya)

La Comunidad indígena del pueblo kolla Finca El Potrero asegura que la terminal inaugurada hace pocos días fue construida sin el consentimiento ni consulta previa.

La denuncia civil pesa sobre el intendente de Iruya, Alfredo Soto, quien consideran no respetó lo establecido por la Constitución Nacional y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Según comentó el representante de la comunidad kolla, Aldo Montellanos, en 2013, y mediante asamblea, decidieron destinar el predio para construir la terminal, además se firmó un acuerdo con el anterior intendente para que  “todo se haga en el marco del respeto mutuo”.

Con el cambio de gobierno tuvieron algunos inconvenientes, puesto que cuando ya estaban los fondos para la obra, intentaron “articular” el trabajo pero no recibieron respuesta de la intendencia.

Alfredo Soto (Foto: Notiruya)

En 2017, según narró Montellanos a Nuevo Diario “la Comunidad envió notas a la gobernación y a los Ministerios. En octubre de ese año, cuando trascendió que la obra se iba a inaugurar pero estaba todavía inconclusa, entonces decidimos tomar medidas”. Eso implicaba cerrar el lugar con candado, pero luego Soto “avasalló, rompió todo”.

La Comunidad Finca El Potrero es propietaria de 20.229 hectáreas de territorio, a excepción del ejido urbano de Iruya y el colegio. Las autoridades kollas denunciaron civilmente al intendente de Iruya por usurpación de propiedad, pero “no avanzó ese proceso”, según comentó su representante.

“Me garantizaron que vamos a tener diálogo, que vamos a llegar a un arreglo antes de la inauguración de la terminal”, pero “nada de eso pasó el día de la inauguración”, lamentó Montellanos al diario chiquito.

La terminal

La obra tuvo un costo de $5.740.000 y se concretó con fondos de la Provincia, a través del Plan Bicentenario, según datos oficiales.

Cuanta con una superficie de 4500 metros cuadrados y en ella se construyeron “espacios necesarios para el desempeño de las actividades de las empresas de transporte, más confitería, locales comerciales, boleterías y sectores recreativos turísticos”.