Cultivó un perfil bajo que lo mantuvo fuera de la vista de la opinión pública. Su influencia en la provincia fue determinante.

Ángel Torres murió en las últimas horas de un cáncer que avanzó rápidamente. La noticia sorprendió a toda la clase política salteña, donde aquel porteño de 71 años tuvo una influencia determinante gracias a su rol de principal operador político del romerismo.

Municipalidad de Salta

Militaba en el peronismo desde la adolescencia. Formó parte de los equipos técnicos de Ítalo Luder en las elecciones de 1983. Ese año ingresó al Senado, donde a fines de 1986 conoció a Juan Carlos Romero, con quien se vinculó para atravesar la dirigencia salteña.

Desde entonces su figura creció dentro del ámbito político. Fue secretario personal de Romero durante sus años de gobernador. La figura que se movía en las sombras para poner al jefe en el lugar que el jefe deseaba estar, el hombre que le susurraba a Romero para dónde iban las cosas y a partir de ello planificar cómo consolidar aún más al gobernante. Fue clave en la formación de un grupo de dirigentes jóvenes salteños que en los 90 tenían aspiraciones de poder y renovación política. Entre ellos estaba Juan Manuel Urtubey.

Torres era un especialista en aceitar máquinas electorales, disciplinar tropas, sellar acuerdos con actores políticos de todo tipo y dar “sugerencias” sobre qué candidaturas deberían bajar o subir. «Estoy muy preocupado por el futuro de Salta. Te podría decir que es una provincia que necesita urgentemente generar cuadros políticos importantes. Esto ha desaparecido», le decía a CUARTO en su última entrevista ligada a la política salteña, en octubre de 2019. Su perfil bajo era proporcional a su influencia.