Daniel Arroyo, futuro ministro de Desarrollo Social de la Nación.

Para evitar prácticas clientelares, las mismas estarán bancarizadas y se dirigirán directamente a las familias con niños menores de 6 años. Las tarjetas no permiten extraer dinero de un cajero. Sólo funcionan para comprar alimentos.

Aunque las tarjetas no estarán atravesadas por la acción de intermediarios, los movimientos sociales podrán tener un rol dentro del esquema asociado a su consumo. Los gobiernos provinciales, municipales y las distintas organizaciones presentes en los barrios de bajos recursos no formarán parte de la distribución del dinero de las tarjetas.

En primera instancia se habló de 2 millones de beneficiarios, pero el futuro ministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, declaró al diario LA NACIÓN que «hay 8 millones de personas que reciben asistencia alimentaria en comedores, iglesias y otros establecimientos. El 20% de ellos son madres con chicos. Por eso estimamos que el número total de beneficiarios debería estar por ahí», afirmó.

El dinero destinado al programa de las tarjetas alimentarias rondará los 40.000 millones de pesos y se alcanzará ese valor reasignando partidas presupuestarias de otras áreas. El monto total se irá ajustando acorde con el ritmo de la suba de los precios de los alimentos. Hoy en día, con los aumentos que el Gobierno otorgó gracias a la ley de emergencia alimentaria, el gasto previsto para políticas alimentarias llega a los 27.000 millones.

«Las familias pueden elegir si realizan la compra de alimentos en un almacén, supermercado o incluso en una feria popular, donde los movimientos sociales producen alimentos. Por eso va a haber un fomento a la economía popular», concluyó Arroyo.

Sobre las características de las tarjetas, Arroyo dijo que están “haciendo tarjetas para madres que tienen chicos de menos de 6 años. Son tarjetas de bancos públicos que no permiten extraer dinero de un cajero automático. Funcionan solo para comprar alimentos y no permiten comprar alcohol». El propósito principal del programa es combatir la desnutrición infantil. “Queremos poner mucho el acento en el consumo de lácteos, frutas, verduras y carnes», agregó Arroyo.

Estos grupos alimentarios formarán parte de una lista de 13 rubros específicamente seleccionados, en los que habrá descuentos y devoluciones del IVA para los beneficiarios de la tarjeta. Otro de los objetivos es que el programa se articule con otros, como el de comedores escolares. Una vez alcanzada la edad de 6 años, los niños pasarían a formar parte del circuito de los comedores de las escuelas.