El acuerdo entre Gobierno, sindicatos y empresarios, rubricado días atrás, puso en un brete a los empresarios locales. El monto deberá ser desembolsado en dos partes.

El pasado 6 de noviembre la prensa nacional daba cuenta del acuerdo entre Gobierno, empresarios y gremios. El pacto implica un bono de fin de año de $5000, obligatorio y que los empleadores deberán pagar en dos partes, con los sueldos de noviembre y enero.

Además, se consensuó que el bono será no remunerativo hasta un monto de $5000, pero en el caso de aquellos sectores que paguen a su personal monto mayor, deberán pagar las cargas sociales correspondientes por toda cifra que supere los $5000.

En Salta, la noticia no tuvo muy buena recepción en el empresariado local. El Tribuno, por ejemplo, publicó que “varios empresarios” coincidieron en algo: “Si hay que pagarlo, nos va a doler mucho”.

Por ejemplo, Jorge Vian, vicepresidente de la Cámara de Comercio de Salta, comentó que los comercios locales “están atravesando un momento muy difícil porque las ventas están muy caídas, eso lo saben todos porque los medios lo informan a diario”.

En tanto Eduardo Kira, de la Cámara de Hoteleros y Gastronómicos, argumentó: “El Gobierno va a tener que asumir este costo. Nuestro sector, como todos los otros sectores, está complicado para asumir el bono”; luego explicitó que “todos los trabajadores merecen ganar más y merecen este bono, quiero que me entiendan bien, pero el punto es lograr un equilibrio”.

Julio Usandivaras, de la Unión Industrial de Salta, aseguró que “las industrias salteñas han hecho un esfuerzo enorme en sostener el empleo. El bono no debería ser impuesto. Esto no debería ser un tema impuesto por el Gobierno, sino que establezca un marco y luego cada empresa sabrá si puede pagar y qué monto”.