Sobre el veto al Código de Protección Acústica en Salta | La paradoja del ruido usado como arma en una manifestación ecologista

La ordenanza fue vetada por la intendencia tras haber sido aprobada por unanimidad en el Concejo Deliberante. Buscaba contrarrestar la contaminación sonora que impide el buen vivir y el descanso de los salteños. (Sandra Carral Garcín)

Llama la atención en el ambiente ecologista, el total desconocimiento de lo que significa la protección del sistema auditivo, el cual representa un delicado equilibrio en cualquier persona, no sólo en las más sensibles, y para muchas funciones, entre ellas la motilidad.

Esto en relación con los instrumentos utilizados igual que en otras marchas y manifestaciones, con el objeto de hacer notar la presencia de los manifestantes. Sin embargo, una cosa es utilizar estos objetos para esos fines, y otra muy distinta es apuntarlos a personas que puedan no ser gratas a la manifestación por los fines que sea.

Porque el ruido, así como otros elementos que se pueden creer inocuos, es también un arma y puede ser usada como tal, con la intención de desestabilizar a un contrincante, de aturdirlo o de hacerle daño, como puede suceder en los llamados escraches, que de ser de cierta manera, pasan a ser en sí mismos -al contrario de un reclamo donde se pretende hacer aplicar la ley que ciertos cuerpos gubernamentales no ejercen- violaciones contravencionales, delitos o incluso violaciones a los derechos humanos de las personas.

Que estos hechos ocurran, y aún así sean naturalizados en nuestra ciudad como normales, nos retrotraen a épocas donde reinaba la brutez. Por ejemplo, en el caso del ecologismo, los reclamos contra los cazadores que utilizan elementos con sonidos que perturban a las presas, han sido y son parte de rechazo por lo que significa esta manipulación malvada, además de ser presas de perturbaciones por la invasión de actividades humanas en sus territorios naturales, lo cual siempre se defiende cuando se desea proteger un área natural donde aún el equilibrio está preservado.

El ruido puede ser una contaminación peligrosa, al punto de dañar el oído humano, por ejemplo en el caso de un trauma acústico agudo que puede generar pérdida de capacidad auditiva y además dejar acúfenos o tinnitus residuales para siempre.

El sistema perfecto de vibraciones mecánicas que se transforman en una señal eléctrica que será llevada por el nervio auditivo al cerebro puede sufrir tanto perturbaciones momentáneas como definitivas. Estas últimas no tienen reparación en los humanos, puesto que los daños en las células ciliadas -células sensoriales sobre la membrana basilar que se mueven para generar la impulsión eléctrica que llevará el nervio auditivo- del oído humano no se revierten.

El desconocimiento de estos procesos, y de este equilibrio natural, a veces crónicamente expuesto al ruido de la vida humana, en colectivos que dicen defender la naturaleza, es una aberración incompatible con el ecologismo. Incluso, no se concibe que se pueda ignorar además el propio daño, puesto que una exposición crónica a los ruidos que generan ciertos instrumentos utilizados en marchas y manifestaciones, traerá inexorablemente daños contra quienes se creen inmunes a los mismos.

El trauma acústico agudo o crónico, es un problema social en nuestros tiempos, donde abundan los espacios urbanos donde hay fuentes de ruidos incompatibles con la salud. Se nota mucho por ejemplo en los negocios donde se venden parlantes y equipos de música puestos al máximo volumen, muy lejos del nivel de decibelios máximo para evitar problemas en los clientes y el personal que trabaja en los locales. También ocurren las autolesiones por el uso permanente de auriculares a máximo volumen, lo cual refleja una falta de educación auditiva para poder moderar estos consumos al nivel adecuado en decibeles y en tiempo.

Por eso es que uno de los tesoros más preciados de un espacio natural es el silencio, o la armonía de los sonidos que ocurren en él por causa del trino de los pájaros, del follaje de los árboles cuando hay viento, del correr del agua de un río, de la lluvia que cae, del oleaje del mar, etc. Y por ello mismo, esos espacios cada vez más escasos en las ciudades, son cada vez más valiosos: es necesario el reencuentro con ese equilibrio sobre todo para aquéllos que no tienen la posibilidad de disponer de un espacio de este tipo cercano o en su domicilio.

No es difícil percatarse de esta armonía y de sus efectos en los parámetros de salud. Tal vez ciertos procesos que nos alejan de un modo de vida natural, hayan logrado el olvido de esa armonía y de los beneficios que procura.

Por ello, una vez que se ha sido víctima de alguna de estas situaciones ruidosas, y una vez constatados los daños, lo único que queda es no la reparación de lo perdido porque irrecuperable, sino la adaptación a otro equilibrio que tratará de encontrarse con herramientas adecuadas, entre ellas las técnicas de neuromodulación que sean definidas con el profesional médico actuante ante estas circunstancias.

Se trata de lograr que ese molesto acúfeno siempre presente, se escuche menos. La situación requiere además de un tratamiento adecuado, la dedicación adecuada.

No hay que despreciar lo que la naturaleza tan hábil nos ha procurado en una gran inteligencia y armonía. Eso que se exige se respete, también involucra la integridad física de cada humano, razón por la cual es también objeto de regulaciones y cuidados en los ambientes de trabajo a nivel de la higiene y seguridad.

Si bien la capacidad auditiva decrece con la edad, grandes pérdidas pueden ocurrir, incluso la pérdida total de la audición, en el caso de un trauma acústico agudo. Así como se pueden ver comprometidas la percepción del sonido, las emociones y la atención, debido a los cambios que pueden ocurrir en las partes del cerebro implicadas.

En la ciudad de Salta, una ordenanza ha sido vetada por la intendencia, a pesar de haber sido aprobada por unanimidad en el Concejo Deliberante, lo cual resulta incomprensible, dado que la ciudad se ha convertido en un infierno ruidoso, al cual sólo se quiere hacer atractivo para los turistas, descuidando esta componente tan importante para el equilibrio de la salud.

Se trata de la Ordenanza Municipal N° 11.054 “Código de Protección Acústica” para contrarrestar la contaminación sonora que hay en la ciudad, que impide el buen vivir y el descanso de los salteños.

No se entienden estas actitudes cuando por una vez se avanza hacia el equilibrio de vida que hace sostenible a la ciudad, donde los ruidos molestos son una plaga contaminante más, como del otro lado, no se entienden las conductas de barbarie que provocan estos mismos ruidos, incluso con más actitud amenazante y agresiva, como puede pasar al querer protagonizar escraches ruidosos contra individuos que incluso se pueden presentar más civilizados que los que supuestos ecologistas muy alejados del equilibrio natural.

Para más información:

Pérdida de audición inducida por el ruido

https://www.nidcd.nih.gov/es/espanol/perdida-de-audicion-inducida-por-el-ruido

Acúfenos Lucas Otin blog

https://otinylucas.blogspot.com/

Acúfenos Lucas Otin. Canal de videos

https://www.youtube.com/channel/UCSQaIISPHF31fqgwLuG8aqw/videos

Herramienta Audionotch

https://www.audionotch.com/app/tune/

Neuroanatomical abnormalities in chronic tinnitus in the human brain

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0149763414001389?via%3Dihub