Sin perdón divino ni terrenal | Doce años de prisión para salteño que sedaba a su hija menor para violarla

El sujeto es padre biológico de la damnificada de 13 años. Los hechos ocurrieron en la localidad de Campo Santo. No se difunde el nombre del criminal para resguardar la identidad de la víctima.

El hombre fue condenado a la pena de doce años de prisión por resultar autor penalmente responsable de los delitos de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo y la guarda (continuado), en concurso real con abuso sexual simple agravado por el vínculo y la guarda. Así lo dispuso la jueza Carolina Sanguedolce quien ordenó que el imputado (37) continúe alojado en la cárcel penitenciaria local, reciba tratamiento psicoterapéutico y se le realice un examen de ADN para su incorporación al Banco de Datos Genéticos.

En enero de este año, la menor le contó a su madre y a sus hermanos mayores que su papá abusaba de ella desde que tenía 10 años. El imputado se encontraba separado de la denunciante desde hacía siete años. Él residía en Campo Santo y el resto de la familia, en una localidad vecina. “Los abusos salieron a la luz una noche, cuando la denunciante le recriminó a la menor víctima haberse quedado hasta tarde en la plaza. Para amedrentarla le advirtió que le iba a avisar a su papá lo ocurrido. En el contexto de esa discusión, la niña le reveló que su papá abusaba de ella desde hacía tiempo” informó la prensa del Poder Judicial.

El acusado acostumbraba a buscar a su hija de 13 años para llevarla a dormir a su casa. La menor relató que su papá siempre le ponía una pastilla blanca en el jugo o gaseosa y que, al ratito, ella se dormía. Cuando se despertaba, estaba sin ropa y su papá estaba acostado a su lado, desnudo también.

Dijo que en algunas ocasiones, al despertar, su papá estaba encima de ella o estaba tocándole los pechos. Manifestó que intentaba resistirse, le decía que la dejara, pero él la amenazaba diciéndole que “la iba a hacer cagar”, le daba “chirlos” o le decía que “él se iba a matar”. Otras veces ella quería hablar pero no podía, “no le salían las palabras, tenía dura la boca”.  La menor refirió además que se levantaba con dolor de cabeza, mareada y que “le dolía cuando hacía pis”.