Aún con sesiones virtuales y participaciones desde casa, hay diputados que “faltan” a las sesiones. Es el caso de las dos representantes salteñas en la cámara baja nacional el 25 de junio pasado.

Ya no hay imágenes del recinto legislativo repleto de legisladores, pero sí la de legisladores de pie en el living de sus casas entonando antes de comenzar una sesión. En la Cámara de Diputados hay 257 legisladores y desde que empezó el funcionamiento virtual hubo tres sesiones en la que se votaron siete proyectos de ley.

Hoy se publicó un informe de quienes son los que se ausentaron de las mismas – es decir que directamente no se conectaron al sistema virtual – y quienes estando conectados se ausentaron a la hora de la votación. Entre los ausentes se encuentran dos legisladores salteños: Verónica Caliva del Frente de Todos y Virginia Cornejo de Juntos por Cambio. La primera fue la más faltadora como lo muestran los registros.

La primera sesión en donde se votó de manera virtual fue el 13 de mayo cuando se trató la Eximición del Impuesto a las Ganancias a Personal de Salud y de Seguridad y la Ley de Protección al Personal de la Salud. Ese día no se registraron ausencias salteñas. La asistencia de salteños también fue perfecta en la sesión del 21 de mayo cuando se aprobaron los proyectos de Educación a Distancia y el proyecto de Receta Digital.

Sí hubo ausencias en la sesión del 25 de junio. Allí estuvo ausente la legisladora del Frente de Todos, Verónica Caliva, que directamente no se conectó a la sesión y por lo tanto estuvo ausente en la votación de tres proyectos: Ley de Teletrabajo, Ley de Economía del Conocimiento y Proyecto de Donación de Plasma. También aparece ahí Virgina Cornejo, pero no como ausente de la sesión sino como ausente en la votación del Proyecto de Donación de Plasma.

El informe publicado hoy por Clarín aclara que en las sesiones virtuales hay tres minutos para votar desde que el presidente de la Cámara da la orden. Después, a los que no lo logran hacer, pero figuran conectados, se les pregunta a viva voz, uno por uno. En una oportunidad, incluso, un legislador al que tampoco le andaba el audio votó por la afirmativa mostrando su pulgar hacia arriba frente a la cámara. Pero si no responden a este llamado, se los registra como “ausentes sin voto”.