La selección al comienzo del partido contra Suecia, en el Mundial 2002.

En 1990, 1994, 2002 y 2010 el equipo estuvo rodeado momentáneamente de un aura de tragedia inminente.

Son momentos de incertidumbre para la selección argentina. El equipo de Jorge Sampaoli empató con Islandia y ahora deberá ganar una final anticipada ante Croacia para no empezar a armar las valijas y despedirse temprano del Mundial de Rusia. Los informes de los periodistas enviados al lejano país aseguran que la preocupación es la principal característica de un plantel golpeado y temeroso de no estar a la altura de las exigencias propias y ajenas.

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No es la primera vez que hay una sensación de inseguridad y catástrofe inminente en el futuro de la selección argentina durante los mundiales. En 1990, el equipo estuvo al borde de la eliminación en primera fase después de un pésimo debut frente a Camerún.

El equipo capitaneado por Diego Maradona venía de ser campeón del mundo en México. El 8 de junio de 1990 inauguró el Mundial de Italia con una derrota 0 – 1 ante los africanos y complicó su clasificación a Octavos. Antes del segundo partido, ante la Unión Soviética, el relator Marcelo Araujo comparaba al seleccionado de Carlos Bilardo con un enfermo al que se le quitaba el respirador.

Por suerte, los goles de Pedro Troglio y Jorge Burruchaga le dieron el triunfo al equipo ante los soviéticos y la selección pudo continuar en el Mundial de Italia nada menos que hasta la final, que perdió a cinco minutos del cierre con un penal dudoso.

Sin piernas

En Estados Unidos 1994, la sensación de tragedia llegó inesperadamente y de golpe, después de que la ilusión fuera gigantesca, lo que probablemente haya hecho más fuerte la caída. Tras dos partidos excelentes ante Grecia y Nigeria, el dóping positivo de Diego Maradona sumergió al plantel en la desesperanza. Todos creían que Argentina iba a ser campeón con Maradona. Nadie creía en Argentina sin Maradona. Las consecuencias fueron inmediatas: derrota con Bulgaria y eliminación con Rumania.

«¡Metela que se termina!»

En el mundial de Corea y Japón 2002, la Argentina de Marcelo Bielsa debutó con un triunfo ante Nigeria que no calmó a nadie. Las malas señales aparecían en cuentagotas: la lesión de Roberto Ayala justo antes del encuentro fue la primera mala noticia. La derrota 0 – 1 ante Inglaterra motivó varios cambios del entrenador para el tercer y decisivo partido ante Suecia. Se percibía en el aire que la cosa no estaba bien. El partido terminó 1 a 1 y el equipo dejó rápidamente el torneo al que había llegado como principal candidato.

La incertidumbre del 10

En el Mundial de Sudáfrica la sensación fue la misma hasta el debut. Las eliminatorias habían sido un suplicio y la poca experiencia de Diego Maradona como director técnico auguraban un pésimo desempeño en la Copa del Mundo de 2010. Nadie creía en el seleccionado nacional. Sin embargo, a medida que se desarrolló el torneo la cosa cambió: Argentina ganaba con la contundencia de su poderosa delantera. Todo se desarmó en cuartos de final, cuando «nos comimos el chamuyo de Alemania» y la cosa terminó. Sin embargo, en la lista final, Argentina terminó en el quinto puesto, el mejor desde Italia 90.