Se realizó ayer la marcha en contra del derecho a la interrupción voluntaria del embarazo

Un grupo de manifestantes autoproclamados «pro-vida» se movilizó ayer para visibilizar su posición contraria al derecho de las mujeres a interrumpir voluntariamente sus embarazos en el sistema de salud pública y sin riesgos de perder la vida.

Los autodeclamados «pro-vida» hicieron un sucinto recorrido por el centro de la ciudad y aprovecharon el domingo de ramos, fecha importante en el calendario católico, para posicionarse ante el debate legislativo que se da por estos días.

La convocatoria, como viene haciéndose desde hace años cuando se discute sobre el tema, puso el eje en la cuestión moral de si está bien o mal abortar, y evitó referirse a la necesidad de resguardar la vida de las mujeres que abortan -aunque esté legalmente prohibido- y mueren por la desesperación de implementar prácticas caseras ante la imposibilidad de recibir asistencia en los centros de salud y hospitales.

También se leyeron pancartas en contra de la Educación Sexual Integral (ESI), y se estimularon los valores canónicos de la familia católica.