“Se hace el pobrecito” | Piden perpetua para represor salteño acusado de secuestrar y asesinar a militante radical durante la dictadura

Lo declaró la hija de Fidel Yazlle quien fue secuestrado y ejecutado en Morillo en 1977. Se refería a Andrés Soraire, un policía que integró durante la dictadura el grupo de tareas “Guardia del Monte”. La sentencia se conocerá en septiembre.

Soraire está siendo enjuiciado por ese crimen de lesa humanidad. El fiscal Carlos Amad y las querellas de la familia de las víctimas solicitaron prisión perpetua, mientras el defensor del ex policía pidió la absolución argumentando que no está probado que el ex policía diera la orden de ejecutar en febrero de 1977 al militante de la UCR en el pueblo de Morillo (departamento de Rivadavia).

El defensor cuestionó la acusación por “genérica e imprecisa” por no describir “el hecho concreto” que habría cometido Soraire y otro policía que ya falleció: Fortunato Saravia. Por lo bajo – según la cobertura realizada por la sección local del diario Página 12 – el público que asiste al juicio replicó los planteos del defensor señalando que la falta de precisión obedece a los métodos de la dictadura en aquellos tiempos y el encubrimiento posterior del aparato represor.

Quienes replicaron sin complejos los argumentos de la defensa fueron los familiares de la víctima. «Ellos eran dueños de la vida y de la muerte de cualquier persona», declaró al medio citado la viuda de Yazlle, Teresa Toledo, quien ha esperado 45 años para llegar a esta instancia. Toledo estuvo acompañada por su hijo y dos hijas. Una de estas – Patricia Yazlle – también cuestionó los argumentos del defensor de Soraire. «La forma en la que hicieron esto es solamente de militares donde estuvo involucrado esa persona (Soraire) que ahora se muestra como un pobrecito», expresó Yazlle.

Al momento de los hechos, Toledo vivía en Orán junto a sus hijas mientras Yazlle administraba un hospedaje y comedor en Morillo. Tenía una activa vida social y militaba en la UCR junto al ex intendente Julio Buryaile que había sido destituido por la intervención militar. Toledo vincula el asesinato de su esposo a esta militancia política y a las denuncias por corrupción que había realizado en contra del interventor municipal, Humberto Lazarte, y el comisario local, Zenón Ávila (f).

«Los jefes los mandaban a que ejecuten a las personas que se les enfrentaban a los militares. Los jefes policiales tanto de acá de Salta como del resto del país, los mandaban a criminalizar a la gente que se les oponía o querían sacarlos. Ellos eran los dominadores», añadió. La mujer recordó que la Guardia del Monte cometió otras muertes y que se trataba de un «grupo represor utilizado por la Policía de la provincia de Salta «. La familia esperaba conocer la sentencia ayer, aunque dispuso que la sentencia se conocerá el próximo 6 de septiembre.