Se enojó el xenófobo/ El gobernador de Jujuy Gerardo Morales se enojó con Urtubey.

Morales impulsó la idea de cobrar a los bolivianos que accedan a los hospitales de la vecina provincia, pero el convenio firmado entre Salta y Tarija para garantizar gratuidad le restó fuerza a su proyecto y cambio el eje de la discusión

La polémica por la atención de salud a extranjeros provocó un cortocircuito entre Gerardo Morales y Juan Manuel Urtubey. El primero que propuso que en su provincia los bolivinaos paguen para acceder al sistema sanitario, pidió luego un acuerdo bilateral entre los presidentes de esos dos países para resolver el problema; mientras el salteño firmó un convenio con su par de Tarija para empezar a zanjar la cuestión sin que esto implique cobro alguno para acceder a ese derecho. El tema es que con la firma del convenio, Urtubey le marcó la pauta al Congreso porque recordó que los servicios de salud son brindados por las provincias y por lo tanto una ley nacional puede resultar inocua y con el riesgo latente de despertar voces xenófobas.

A Morales no le cayó bien la amistosa foto de su colega en el vecino país y mucho menos el ninguneo que hizo del conflicto, con datos precisos como que los extranjeros sólo consumen el 1% de la atención sanitaria salteña, o sea, casi nada.

«Urtubey trató de diferenciarse del debate que impulsó Morales, pero salió corriendo a firmar un convenio de reciprocidad con el departamento boliviano de Tarija, que es justamente el camino que nosotros estamos sugiriendo, nada más que en términos de país a país», se diferenció el senador radical Mario Fiad, leal a Morales. «Qué bueno que el gobernador de Salta siga la agenda que marca Gerardo Morales. Es bueno para la región. Está todo muy claro: es una reacción ante la pérdida de iniciativa política», completó, una falsa ironía que denota la molestia de su jefe.

Tras las chicanas delegadas a Urtubey, Morales mandó a Fiad y a la diputada Gabriela Burgos a presentar proyectos de ley para «recuperar» los gastos de salud ocasionados por extranjeros. Del mismo quedarían exceptuados los foráneos de países que hayan firmado un convenio de salud recíproco con Argentina, pero como hasta el momento no se conoce ninguno el cobro sería general para cualquier persona no nacida en estas tierras y sin residencia fija.

Pero los registros sanitarios están en las provincias y para muchos legisladores del oficialismo una ley así puede colisionar con las autonomías. Prefieren abordar el problema con una regulación más restrictiva de la política migratoria, una facultad exclusiva del Poder Ejecutivo. Se trataría de remarcar que los extranjeros que estén de paso no tienen derecho a la salud gratuita, por ser un caso distinto a los «hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino», citados en el preámbulo de la Constitución.

Pero el debate incomoda e hizo estallar la última reunión del interbloque Cambiemos Mario Negri, el jefe; y la dirigente universitaria Josefina Mendoza, rechazaron un proyecto de su correligionario Luis Petri que restringía la salud y la educación a los extranjeros. O sea, les impedía ir a las universidades nacionales. Morales pidió explicaciones por la inesperada interna y sólo consiguió un compromiso de Negri para no frenar los proyectos sobre salud presentados por sus legisladores.

Pero aun así, muchos diputados de Cambiemos no están convencidos de dar esta batalla y la causa son cifras como las que aportó Urtubey y confirman que el gasto real en salud pública por atención al turismo golondrina no erosiona los presupuestos. Según las planillas que recorrieron varias oficinas del Congreso no superaría el 6%, una incidencia menor como para arriesgarse a un costo político tan alto en algunos extractos sociales. Además, en zonas de fronteras alcanza con un convenio de vecindad entre provincias como el que hizo el gobernador de Salta.