En el marco de los muchos dirigentes de ese partido que se manifestaron en contra del acuerdo con Olmedo, el historiador y dirigente radical advirtió que “el acuerdo debía ser ratificado en el comité provincial y eso no se hizo”.

A causa de la alianza con Alfredo Olmedo y Cristina Fiore en el plano provincial, algunos dirigentes de la Unión Cívica Radical empezaron a manifestar su disidencia. Entre ellos Rubén Correa, quien dialogó con Cuarto Oscuro (FM Capital 97.7).

“Para nosotros los radicales el 13 de agosto es un juego de niño en relación a lo que fue el 7 de agosto, caer con [Alfredo] Olmedo”, bromeó el docente en la entrevista acaecida en la tarde de ayer.

Luego, aseveró que “quienes conducen [el partido] definieron esto sin luego ser tratado en la mesa del comité provincial y es un armado que nos coloca a contrapelo de los principios del partido radical”.

Subrayó que desde su sector “hemos estado revisando la labor parlamentaria de Olmedo y sus declaraciones y son absolutamente opuestas a lo que plantea el partido radical”. En ese sentido, señaló que no están de acuerdo, entre otras cosas, con la castración química, el disciplinamiento de la juventud y las posiciones en relación con los derechos de género.

Prosiguió el distanciamiento sobre el sojero: “Además la posición de partidos, son partidos unipersonales o con escaza dirigencia. Eso es todo lo opuesto a lo que nosotros pensamos como organización política”. Por esa razón, Correa reafirmó que “es intolerable” el acuerdo con Olmedo.

De todos modos, rechazó desacatar los mandatos partidarios señalando que “cualquier cosa que hagamos de manera de inorgánica tiene sus costos luego”. Pero, contó que “el día lunes hicimos una autoconvocatoria de los secretarios del comité provincia, porque el acuerdo debería haber sido ratificado en ese comité y no se hizo”.

En esa instancia faltó quorum, sólo dos miembros más, para rechazar el acuerdo. Considerando eso, Correa advirtió que todavía se debe discutir el frente donde se inscribió la UCR, ya que el mandato que tenía la conducción era tramar alianzas con partidos que tuvieran afinidad ideológica con el centenario partido.