Río Bermejo | La prensa boliviana se sorprende por el «boom contrabandista» en la frontera salteña

Un diario de Cochabamba publicó un extenso informe al respecto; en él destacan que la caída en el valor del peso argentino generó un incremento en el contrabando de mercaderías que no ha cesado ni aún durante la pandemia y a pesar de que oficialmente la frontera está cerrada.

Para quienes viven en el territorio salteño no es extraño el movimiento que se da en la frontera; pero para quienes no son de la zona, las excepciones a la regla existentes entre quienes circulan por la línea fluvial divisoria, pueden resultar de lo más extravagantes. Eso es precisamente lo que rescataron desde el periódico cochabambino Los Tiempos -uno de los más importantes y tradicionales del vecino país-, que en su edición más reciente publicó un extenso informe enfocado en lo que sucede en la frontera que separa la localidad tarijeña de Bermejo y la salteña de Aguas Blancas.

Desde el título de la nota firmada por Rafael Sagárnaga denotan la sorpresa por que a través de este paso «se contrabandea desde tomates hasta vagonetas». Esto último en referencia al vehículo 4×4 que el año pasado surcó las aguas del Bermejo arriba de un gomón. Además recuerdan la tragedia en la que naufragaron 25 personas y 5 fallecieron arrastradas por la corriente.

«El paso para el contrabando de mercadería en esta calurosa región se ha intensificado, mucho más que en otros tiempos, aseguran los pobladores. Entre marzo de 2020 y estos días han coincidido los factores más propicios para una especie de boom del tráfico de la mercadería ilegal. Ya desde 2018 la sostenida devaluación del peso argentino con respecto al dólar empezó a desatar la fiebre comercial en las fronteras. Pocos, en ese tiempo, habrían previsto que el nuevo ciclo inflacionario se precipitase desde 3 pesos argentinos por boliviano, hasta los actuales 0,03 argentinos por boliviano», explicita la publicación del diario Los Tiempos.

Luego señalan que fue durante estos años que se ha dado el «boom contrabandista». En ese sentido aseguran que al cerrarse las aduanas por la pandemia, se «abrió el flujo comercial por decenas de pasos limítrofes que generaron incluso otros negocios añadidos. Un tsunami de mercadería y comerciantes se desbordó sin solución de continuidad hasta el presente». Y como ejemplo relatan: «Los mercados bermejeños se hallan rebosantes de productos argentinos que llegan masivamente gracias a circuitos bien organizados de compra traslado y entrega».

En primera persona

Además de estas descripciones de la situación en el cruce entre Aguas Blancas y Bermejo, la entrevista con un trabajador de la frontera, a quien coloquialmente se denomina bagayero, aporta datos vinculados a la forma en la que se ha controlado el paso ilegal que ha llegado a ser casi legal y con el resguardo de la gendarmería argentina.

«Los gendarmes sólo miran de lejos que no pase nada grave, como cuando el otro día pescaron a una vagoneta grandota sobre los gomones. Pero igual más abajo pasa todo, en el lado de la carretera Bermejo – San Antonio pasa todo, y cuando le digo todo, es todo. Hay sendas, terrenos con propietarios que hacen de almaceneros y cobran una especie de peajes, y cosas así. Hasta contrabandean gente y droga por esos lados. Eso lo sabe todo el mundo», comenta el entrevistado.

Y luego explica: «Yo no hago el trabajo solo -dice un recomendado “trabajador fronterizo” -. Primero se reserva la mercadería con un almacenero de Aguas Blancas (el poblado aledaño a la otra orilla). Si es algo más especial, en Orán (ubicada a 45 kilómetros de Aguas Blancas). Luego, si es harto nomás, eso lo trae un “carrero”, o sea el que lleva hasta la orilla del río en sus carritos. Luego opera el gomonero, yo espero nomás acá».

Datos oficiales

Más adelante en el informe retoman los datos de la Cámara Nacional de Industrias (CNI) boliviana, ahí señalan que «los productos industriales importados ilegalmente (contrabando) que más se comercializan son alimentos, prendas de vestir, bebidas (alcohólicas y no alcohólicas) y productos farmacéuticos, sin que se excluyan a muebles, manufacturas de cuero, plásticos y productos de construcción. El contrabando producto de la pandemia ,en la gestión 2020 , creció sustantivamente. La entrega de productos del contrabando a la puerta del consumidor es una práctica habitual en la nueva normalidad».