El sojero quedó tercero con poco más de 107 mil voluntades que representaron el 15,43% del padrón, cuatro puntos menos que lo cosechado en las PASO del 6 de octubre. Desde el 2011 su performance electoral bajó y ahora parte al ostracismo.

Salto al ruedo en el año 2007 en Anta. Algunos medios locales narraban sorprendidos la aventura política de un millonario que obsequiaba remeras y gorras amarillas en donde estampaba sus iniciales “AHO” o leyendas que luego se hicieron conocidas: “Olmedo Senador”; “Anta somos todos”. La sorpresa no era menor al detallar el reparto de frascos de aceitunas, sorteo de casas prefabricadas y viajes para presenciar el clásico River – Boca entre los participantes de sus actos.

Durante la primera mitad de 2009, ese proselitismo se proyectó a nivel provincial. Allí empezó a popularizarse la figura del “hijo del Rey de la soja”, tal como los productores de commodities calificaban al padre del candidato que explotaba las tierras de Salta Forestal. Montado a una camioneta amarilla gritaba “Dios, Verdad, Familia y Servicio Militar Obligatorio”. En junio de 2009 alcanzó el 18% de los votos y accedió a una banca en el Congreso de la Nación.

Dos años después, Olmedo resultó el adversario perfecto para un Urtubey que iba por su primera reelección y que impulsando al propio Olmedo se aseguraba un seguro y arrollador triunfo. En esas elecciones a gobernador de abril del 2011, Olmedo logró que “decorosos” dirigentes se colgaran de sus camionetas amarillas y alcanzó a nivel provincial el 25,10% de los votos producto de los 137.068 sufragios; de los cuales 64.226 provinieron de la capital provincial.

En 2013, Olmedo buscó la senaduría nacional disputando la banca con Juan Carlos Romero y Rodolfo Urtubey. Quedó en tercer lugar alcanzando 140.329 votos que representaban el 22,78% del padrón provincial, mientras en la Capital el porcentaje y el número de votos era inferior a los de 2011: 20,20% producto de 56.661 voluntades. Olmedo se quedaba sin banca en el Senado y en Diputados.

El 12 de abril del 2015 fue candidato a vicegobernador. Acompañaba a Juan Carlos Romero quien optó por esconderlo de la capital provincial como si fuera el hijo bobo de la familia; la elección terminó con el 50,59% para Urtubey-Isa, muy lejos del 30,88% de Romero-Olmedo. ¿Cuántos votos eran de uno y otro? Imposible saberlo.

Ese mismo año Olmedo volvió al Congreso de la Nación. Su espacio político (UNA, de Sergio Massa) obtuvo 178.496 votos (28,11%). Allí debe tenerse en cuenta que la fórmula presidencial de Sergio Massa-Gustavo Sáenz salió segundo en la provincia con 236.317 votos que supusieron el 34.06 por ciento de los votos, por detrás de Daniel Scioli (40,56) y por arriba de Mauricio Macri (20,77).

En este año su recorrido fue errático. Aseguró que disputaría la presidencia de la nación y hasta presentó a quien sería su candidato a vice: Juan Bautista “tata” Yofre, el ex Jefe de los espías argentinos quien rápidamente se bajó del barco aduciendo que el sojero carecía de estrategia alguna. Anunció entonces que disputaría la gobernación y el 1 de marzo del 2019 apareció en la sesión del Concejo Deliberante donde Gustavo Sáenz anuncio que compartirían un frente y que una interna definiría el candidato a gobernador del mismo.

Nada de eso ocurrió y el sojero termino sellando un acuerdo con el radicalismo provincial. Los números de las PASO le restaron todo tipo de chances: sólo el 19,85% de los votos que ayer se redujo a poco más de 15 % producto de los 107.643 votos alcanzados. Esos números lo dejan fuera de la política al menos durante dos años y muy probablemente marque el principio del fin de su carrera política.

Convengamos: la política provincial no pierde a ningún cuadro político de primera línea. Pocos veían en él a alguien crucial en la construcción y conducción de un espacio político con vocación de poder. A lo sumo, veían un empresario rodeado de algunas cabezas que lo pertrechaban de iniciativas que en una sociedad desintegrada tenían alto impacto.