Federico Maigua advirtió sobre la grave situación que se vive en los barrios por el aumento del precio de los alimentos: comedores populares llenos y familias obligadas a cambiar una alimentación sana por otra que no lo es.

El director del instituto que revela el Índice Barrial de Precios, habló con CUARTO OSCURO (FM La Cuerda 104.5) sobre el informe que presentaron en el día de ayer. El mismo precisó que la Canasta Básica Total en Salta es de $55.772,30; mientras la Canasta Básica de Alimentos llegó a $23.238,46. “El informe corresponde al mes de enero y lamentablemente las noticias no son buenas. Comenzamos el año con una inflación altísima en el rubro alimentos”, dijo a modo de introducción.

Municipalidad de Salta

“El informe nuestro en Salta nos dice que la Canasta Básica de Alimentos para una familia tipo aumento casi un 9% entre diciembre y enero. Estamos hablando de $23.238, lo que significa que en enero esa canasta costó $1.900 más que en diciembre. Eso no es todo. Con respecto a enero del 2020, el aumento fue del 47%, con lo cual la inflación en alimentos durante los últimos 12 meses estuvo por encima de la inflación general que fue del 36%”.

A continuación, Maigua fue consultado sobre el incremento en los barrios del precio de la carne que, es sabido, fue uno de los productos que más aumentó en todo el país. “El rubro carnicería aumentó un 13% entre diciembre – enero y hablamos de los cortes populares. Antes los cortes más caros aumentaban en mayor proporción que los más baratos porque si el carnicero aumentaba estos últimos corría el riesgo de ni siquiera venderlos, pero ahora aumentaron todos por igual. Desde el asado a la carne molida o lo que conocemos como puchero. Es decir que el aumento que viene del frigorífico, el carnicero lo traslada a todos los cortes”.

La situación de las frutas y verduras es igual de preocupante: “El año pasado ese rubro aumentó un 105%. Fue el que más aumentó y ello afecta seriamente la economía del hogar porque allí la gente no siquiera puede hacer estirar el bolsillo”.

Puesto a opinar sobre cómo están viviendo los vecinos esta situación, Maigua dijo que muy mal, que la pandemia vino a profundizar la crisis que ya existía y que ello se nota en el incremento de los asistentes a merenderos y comedores. “Pensábamos que con la reactivación de la economía y una mayor flexibilidad esto iría mejorando paulatinamente, pero las ollas populares se siguen llevando a cabo y siguen teniendo una alta asistencia”, resalto. La situación, sin embargo, también afecta en la alimentación de quienes no recurren a los comedores o merenderos. “Lo descripto produce que los vecinos recurran cada vez más al fideo o el arroz que resultan más económicos, dejando de lado las frutas y verduras que representan una alimentación sana. En definitiva: en los barrios se cambia una alimentación sana por una que genera mal nutrición”, advirtió.