La Sociedad Argentina de Infectología (SADI) elaboró un listado orientativo de los lugares o actividades que conllevan mayores peligros, en base al entrecruzamiento de distintas variables.

Un informe publicado hoy por el diario LA NACION se detiene en ese ranking a partir del listado mencionado, pero también a través de la consulta a distintos especialistas. Lo cierto es que sí se puede establecer un ranking de mayores y menores peligros a partir del entrecruzamiento de distintas variables: el nivel de ocupación (si hay mucha gente o poca en función de la capacidad del lugar); medir si la gente usa o no allí el barbijo; si la ventilación es la correcta; si las personas hablan, gritan, cantan o se mantienen en silencio; el tiempo de permanencia; o si se cumplen con las medidas de distancia social recomendadas, de dos metros entre cada uno.

Municipalidad de Salta

“En función de esto, una fiesta en la playa o en un jardín, un recital, una marcha o un evento masivo, por más que ocurra al aire libre, se convierten en el ambiente súper propagador número uno”, destaca el informe para agregar que igual de peligroso son los bares cerrados y boliches. “Le siguen las reuniones familiares fuera del círculo íntimo que no respetan el protocolo, peor aún que un hospital o un colectivo. Las iglesias y los gimnasios también entran en la lista de los lugares más peligrosos. Los supermercados y los bancos se encuentran entre los de riesgo medio, pero siempre en función de la cantidad de gente y del tiempo que se permanezca en el interior”, se destacó.

Para los expertos, el rebrote de COVID que el país padece obedece mucho a las marchas, manifestaciones, encuentros populares, fiestas clandestinas y fiestas de fin de año. Muchas de esas experiencias son al aire libre, pero devinieron en un entorno en el que se comparten los vasos o el mate, se canta y se grita y las expresiones físicas de afecto están a la orden del día. “Esta situación encabeza la lista de los lugares donde las chances de contagiarse son más altas. Siempre puede ser peor, claro, si la fiesta ocurre en un ambiente cerrado”, declararon especialistas a LA NACIÓN.

Esos ambientes cerrados lo constituyen un bar o boliche sube las chances de contagiarse. La capacidad sugerida es del 30 %, aunque eso no está ocurriendo. “La combinación entre una ocupación alta y la ausencia de barbijo durante la estadía puede ser explosiva en un espacio cerrado, porque la ventilación es mala, basada en aires acondicionados, y el tiempo de permanencia prolongado. Además, la gente tiende a hablar fuerte por la música. Todas estas cuestiones hacen que el riesgo se potencie, sobre todo si se comparten los vasos y no se mantiene la distancia”, destacaron.

La forma segura de salir a comer es en el exterior, con barbijo que se saca sólo cuando llegan los platos a la mesa y por tiempo limitado. En cambio, ir a un restaurante y sentarse adentro, sacarse el barbijo y extender la sobremesa son las peores decisiones, sobre todo si el lugar está bastante concurrido.

Sobre los puntos menos riesgosos, los especialistas resaltaron que a contramano de lo que se cree, los hospitales no son los lugares más riesgosos por ser uno de los sitios donde la gente cumple con los protocolos a rajatabla, tanto el personal médico como los pacientes. Por supuesto que presentan un peligro porque allí concurren las personas con síntomas o las que van a hisoparse y por ello es un lugar de alta circulación del virus.

Las Iglesias es otro punto peligroso porque en la iglesia la gente canta y la autoridad religiosa habla fuerte y es más probable que no se respete la distancia social que en este caso debería ser mayor a los ocho metros, ya que las microgotas alcanzan mayor distancia. La recomendación de los especialistas es seguir con los cultos on line.

Otro punto interesante es el relacionado con el hacer ejercicio. Allí se indica que el ritmo cardíaco aumenta, las pulsaciones suben y la respiración se intensifica. “Respirar mientras se hace deporte es casi equivalente a toser, dicen los especialistas citados en el artículo del British Medical Journal (BMJ). Por eso, es recomendable hacerlo al aire libre, como los parques y las plazas”; mientras en un gimnasio el riesgo es muy alto. “El riesgo es una combinación de ambiente mal ventilado, que se respira más profundo por el ejercicio y que se dificulta el uso del barbijo por el calor. Lo más importante es garantizar la ventilación y que los socios entrenen por turnos, con distancia entre las máquinas y con protocolos de higiene y desinfección luego del uso de cada elemento”, se destaca.

Los deportes de contacto son considerados por los infectólogos como ámbitos súper propagadores: por la respiración intensificada que, aunque se haga en espacios abiertos, se da en proximidad de otras personas y por ser deportes pasionales en los que se grita. De todas formas, se explicó que cuando se analiza el riesgo de contagio en los jugadores suele ser mucho más alto en los espacios comunes, como el vestuario o las charlas técnicas, que en la cancha.

Viajar en avión con las medidas de protocolo es seguro, sobre todo si a los pasajeros se les exigen ciertas condiciones. Sin embargo, hay varias cuestiones que según los epidemiólogos lo convierten en una actividad de riesgo. Que muchas personas permanecen cerca, y juntas, por mucho tiempo, con un sistema de ventilación que si bien es adecuado, es artificial. El tono de voz bajo que usan las azafatas y el hecho de que no se converse mucho abordo colaboran a evitar los contagios.

El ranking de las actividades de menor riesgo

En la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), tomando en cuenta estos valores y otros estudios internacionales, elaboraron un listado de otras actividades que conllevan menores riesgos, siempre y cuando no se abandonen las pautas de cuidado.

Riesgo moderado alto: Comprar en un supermercado; Bancos; Ascensores; Cines; Universidades; Escuelas; Trabajar una semana en el edificio de la empresa, con protocolos; Ir a la peluquería; Ir a un funeral; Estrechar las manos al saludar; Empresas de producción; Shoppings y centros comerciales; La farmacia

Riesgo moderado bajo: Hacer compras en un almacén; Salidas recreativas; Quedarse en un hotel dos noches; Caminar por una zona concurrida.

Riesgo bajo: Recibir envíos y paquetería; Cargar nafta; Retirar comida de un restaurante; Recibir comida por delivery; Jugar tenis o golf; Ir de campamento; Ir a caminar, correr o andar en bicicleta con acompañantes; Pasar una hora en los juegos de la plaza