En medio de los debates que generó la habilitación a una reforma constitucional de la provincia, bueno es bucear en la historia provincial reciente para identificar cambios y continuidades.

Los procesos de reforma constitucional en la provincia no son nuevos. Tampoco las polémicas que atravesaron a las mismas. En Salta ocurrió una bien polémica durante el año 2003. Gobernaba la provincia el actual senador nacional, Juan Carlos Romero, quien había reformado la constitución en el año 1998 para habilitar la reelección de los gobernadores salteños, hasta entonces prohibida por la carta magna provincial.

Municipalidad de Salta

De esa forma accedió a un segundo mandato que se vencía en diciembre del 2003, año en el que convocó a una nueva reforma constitucional. El proceso que impulsó fue acelerado y el objetivo muy claro: habilitar una re-reelección. Todo comenzó tras la fuga electoral que él y Carlos Menem protagonizaron en abril de 2003, cuando luego de imponerse por apenas dos puntos a la lista de Néstor Kirchner y Daniel Scioli, decidieron no competir en el ballotage.

Entonces el salteño bajó a la provincia para imponer número y poder a favor de la Reforma que fue rápida como un relámpago: convocada por las cámaras en mayo, se eligieron convencionales constituyentes a principios de agosto, modificaron el artículo 140 de la Carta Magna a fines del mismo mes, las elecciones para gobernador fueron en noviembre y Romero asumió su tercer mandato en diciembre de ese 2003.

El proceso avanzó ante la impotencia de las fuerzas políticas opositoras que acordaron que sus 22 convencionales abandonaran el recinto cuando la mayoría justicialista (38) votó la reformas. Obtuvieron como respuesta una clásica reacción romerista: “Es bueno que la minoría acepte su condición y, si quiere ser mayoría, que convenzan a la gente de que tienen un programa y que tiene una propuesta”. (Diario LA NACIÓN, “Salta: aprobaron la reforma de la Constitución provincial”, 30/08/2003)