Walter Mamaní

Es Walter Ezequiel Mamaní, que en 2011 intentó una burda acusación contra un hombre durante la investigación de crimen cometido en la Quebrada de San Lorenzo.

Cuando el gobernador Gustavo Sáenz firmó el decreto 255 para que la Policía de Salta tuviera mayor autonomía para detener y juzgar a quienes incumplieran las disposiciones por la cuarentena hubo muchos llamados de alerta. La preocupación era lógica: la Fuerza provincial nunca se caracterizó por un desempeño correcto sino por la habitual cantidad de excesos de autoridad, abusos y apremios ilegales.

Las preocupaciones parecieran justificarse con la información que circula desde hace unos días, cuando se conoció que un comisario de la subcomisaría de El Dorado, de Apolinario Saravia, mintió para detener a un joven. Junto a otros tres efectivos lo encarceló y lo torturó. Se trata del mismo policía que alguna vez fue conocido por plantar pruebas nada menos que en el caso de la turistas francesas.

El comisario Walter Ezequiel Omar Mamaní fue apartado de su cargo cuando las imágenes de las cámaras de seguridad mostraron que había mentido al asegurar que la detención del joven se había producido por agresiones.

Mamaní, la sargento Julia Díaz, el sargento Sergio Argañaraz y el cabo Juan Giménez fueron acusados del delito de abuso de armas agravado, privación ilegítima de la libertad, falsedad ideológica y vejaciones agravadas, con fines de venganza. Serán imputados el lunes en la fiscalía penal de Joaquín V. González.

La pregunta que surge no es solamente por qué Mamaní pudo hacer lo que tenía ganas, por capricho o pura maldad, sino también por qué seguía relacionado a la Policía de Salta después de haber aportado evidencias falsas en uno de los casos más importantes de la Justicia local.

Plantador conocido

En 2011 Mamaní era oficial principal. Prestaba servicios en la División Delitos contra la Propiedad. El 1 de agosto de ese año encontró dos plomos en la zona donde habían encontrado los cuerpos de las turistas. El lugar había sido revisado por más de cien personas entre policías, bomberos, peritos, juez. Se había utilizado hasta un detector de metales de Gendarmería. Sin embargo, nadie había visto nada.

El asunto no quedó ahí. El 4 de agosto Mamaní encontró un revolver calibre 22 que coincidía con los plomos hallados en la Quebrada de San Lorenzo. Estaba, según dijo, enterrado en la casa de un hombre a quien le habían allanado la casa por una denuncia por el robo de pertenencias que nunca aparecieron. El hombre fue detenido y luego liberado. Pero la maniobra sirvió para acusar a Daniel Vilte Laxi, absuelto al final del juicio en 2014 pero encarcelado mientras tanto.

En su libro «Doble Crimen», el periodista Maximiliano Rodríguez relató que la declaración de Mamaní en el juicio por el crimen «ni siquiera encuadraría en el realismo mágico».

«Un mismo policía encontró en dos días los proyectiles donde nadie los vio y luego secuestró el revolver enterrado que coincidía con esos proyectiles. Mucha fortuna para un solo oficial», aseguró el periodista.

Docente 

Mamaní también es licenciado en Gestión de Seguridad. Es docente de los alumnos de la Licenciatura en Seguridad de la Universidad Provincial de Administración Pública (UPAP). Entre apremios y plantación de pruebas también da clases virtuales por culpa de la pandemia.

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