Pasó en Salta | Fumigaciones que contaminan a alumnos en escuelas

El escándalo por la fumigación realizada en la escuela Eva Duarte de Perón con alumnos adentro revela la dejadez para respetar el marco normativo exhaustivo que conlleva la prestación y la utilización de este tipo de servicios. (Sandra Carral Garcín).

Para cualquier persona no experta en estos asuntos, resulta normal seguir las instrucciones cuando se procede a operaciones domésticas similares, es decir, leer las etiquetas, tener en cuenta las concentraciones, si hay que realizar diluciones o mezclas, y tomar todos los recaudos necesarios, es decir, alejar personas y mascotas que puedan verse afectados por este tipo de operación, cualquiera sea el producto, se trate de un insecticida o de un repelente, porque el uso de este tipo de productos altera el hábitat en sus condiciones normales (químicas, físicas o biológicas).

Por ello no se entiende que una empresa que se dedica a esto, desconozca estos recaudos, a nivel de sus operarios y técnicos, y aún más si se tiene en cuenta la participación de un director técnico en tales empresas, cargo previsto en la Ordenanza Municipal N° 12.157/2004*, quien además deberá ser “corresponsable solidario, penal y civilmente de los daños sobre las personas y sus bienes, que por la actividad pudiere ocasionar la empresa aplicadora”.

No ha trascendido en relación con este hecho, cuál o cuáles son los productos que se han aplicado (lo cual permitiría conocer los principios activos y excipientes, la ficha técnica de seguridad), con los efectos nocivos que han repercutido en un cierto número de alumnos, quienes fueron asistidos por el servicio de atención médica SAMEC. Lo cual es un dato muy importante, puesto que en toda etiqueta y ficha técnica de producto se encuentran listadas las precauciones que hay que tomar con anterioridad a su aplicación, así como las medidas de soporte para la atención en caso de intoxicación, como ha sido el caso, o aplicación de un antídoto cuando existiere y fuese necesario.

Se han conocido además medidas disciplinarias aplicadas contra la directora de la escuela, quien sería la responsable del pedido de fumigación adelantado, quien no se encontraba en el establecimiento cuando ocurrieron los hechos. No se sabe si la empresa en cuestión está siendo investigada, si se han tomado medidas contra los responsables de la operación, si cuenta con las habilitaciones correspondientes correctamente actualizadas, lo cual, por el tipo de actividad, tal como se describe en la ordenanza mencionada, son rigurosas y de control periódico.

Al respecto, por ejemplo, se observa que entre las funciones del director técnico de tal tipo de empresas, corresponde: seleccionar los métodos y procedimientos de control o de aplicación y los productos a utilizar; controlar la eficiencia de los trabajos realizados por la empresa; normativizar, supervisar y asumir la responsabilidad sobre el acopio, manipuleo, aplicación y transporte de los productos utilizados, como así también las técnicas utilizadas en el manejo integrado de plagas.

El profesional responsable también debe llevar un registro de las aplicaciones realizadas por la empresa, en el que se detallarán las plagas tratadas, productos utilizados, dosis de aplicación, tipo de tratamiento, fecha de tratamiento y fecha de realización del servicio, fecha recomendada para el próximo tratamiento. Es su función también dar las instrucciones para la manipulación, formulación y aplicación de los plaguicidas a utilizar, a los operarios de la empresa. Y no hay que olvidar que es quien debe redactar la información técnica destinada a los usuarios de los servicios de la empresa y quien firma los certificados de esos servicios.

Por ello, en ausencia de un responsable experto en higiene y seguridad propio al establecimiento escolar, llama la atención que sólo se responsabilice a la directora de la institución educativa, y no se mencionen siquiera las eventuales responsabilidades de la empresa fumigadora, siendo este tipo de actividad muy normada por los riesgos que implica.

La empresa PAF Fumigaciones ya tiene un antecedente (2017): hubo problemas con una fumigación realizada un día sábado, llegando los alumnos a intoxicarse al asistir a clases un día lunes. Según se lee en un artículo de prensa**, no se había cumplido el plazo de 48 horas de precaución indicado (los ambientes deben permanecer cerrados y ser ventilados adecuadamente). En un informe técnico producido por la empresa, se indicaba que el producto utilizado era un piretroide sintético. En ese entonces, la directora del establecimiento tratado no había accedido a un protocolo de actuación, como menciona la norma indicada. En la contratación del servicio había intervenido el Ministerio provincial de Educación a través de una responsable del departamento de Acondicionamiento Edilicio. Según el artículo, aunque los servicios de la empresa eran contratados por el Ministerio de Educación desde 2004, ésta aún no figuraba en la página web de la UCC – Unidad Central de Contrataciones-.

Según la Resolución N° 127 del 22 de agosto 2022 se adjudicó a esta empresa el Servicio de desratización y fumigación para dependencias de la Cámara de Diputados. Atendiendo a la magnitud de las instalaciones tratadas, resulta extraño el último acontecimiento, por la antigüedad de la empresa, cuyos responsables y operarios seguramente están interiorizados de los puntos críticos de su actividad, la normativa vigente, y sobre todo, saben que el riesgo es con la salud y la vida de personas, en este caso, los más vulnerables que son los niños.

Una investigación adecuada de los hechos debería ser realizada para evitar en el futuro que estos sucesos se produzcan, viendo en conjunto las responsabilidades de cada uno en esta intervención tan mal preparada y ejecutada.

Referencias:

* Ordenanza N° 12.157/2004

http://200.68.105.23/cdsalta-digesto.gov.ar/ordenanzas/O-2004-12157.htm

** Controlan a fumigadoras tras la intoxicación de 26 chicos (2017):

https://www.eltribuno.com/salta/nota/2017-4-28-0-0-0-controlan-a-fumigadoras-tras-la-intoxicacion-de-26-chicos