Animación del video oficial Another Brick in the Wall, de la banda inglesa Pink Floyd

El veto del Consejo Provincial de Educación Católica a la participación de colegios privados en una actividad juvenil que debatirá el aborto y la ESI, muestra cómo el pensamiento arcaico convierte a los chicos en sólo ladrillos de una pared. (Daniel Escotorín)

El Consejo Provincial de Educación Católica (COPRODEC) dirigido por Roberto Suaina, emitió una resolución interna que prohibió la participación de los colegios privados católicos en el evento anual que organiza la ONG Organización Argentina de Jóvenes para Naciones Unidas (OAJNU), el Modelo de Naciones Unidas.

La causa de dicha exclusión es debido a la postura de la institución a favor de la legalización del aborto manifestando que: “no podemos participar de debates con gente que se manifiestan de acuerdo con una ideología que no compartimos”, toda una expresión de tolerancia y civismo digno de la mejor cultura democrática que tanto se pregona en las aulas de escuelas y colegios, vamos a suponer que incluido el suyo también (Colegio de La Merced).

La declaración contiene además de la “perlita” de considerar como ideología estar a favor de una postura jurídica, la esencia del pensamiento intolerante y excluyente del otro: no compartir espacios con quienes no piensen como uno, pero al mismo tiempo reclama que se contemple la diversidad y la pluralidad de ideas; una sumatoria de contra sentidos que sólo se explica por el denodado esfuerzo de estas entidades educativas subsidiadas por el Estado, o sea, la sociedad en su conjunto, para sostener un conjunto de valores que poco tienen de democrático y tolerante. Tanto que los lleva a desconocer la entidad ética de una organización como OAJNU y la pluralidad que ponen en práctica en el Modelo de Naciones Unidas (MNU).

OAJNU tiene un perfil y una esencia que lo pone en un espacio social muy especial: está dirigido y formado por jóvenes que no llegan ni a los treinta años, son un conjunto de “chicos y chicas” con muchas ansias de participación, de voluntariado, de solidaridad. Forman parte de esa generación que corrida de la participación política partidaria optó por nuevos espacios de socialización y participación en el seno de la sociedad civil. El MNU es el proyecto más ambicioso y desarrollado de esta ONG, que no depende de la ONU pero si es reconocida por ésta, que año tras año convoca en Salta al Modelo más grande del país ya que participan delegaciones de Capital, del resto de la provincia, de Jujuy y hasta de Bolivia.

El MNU es un simulacro de la Asamblea General de la ONU donde los colegios representan a los países con sus posturas reales, cada colegio puede contar hasta con tres delegaciones (3 países) y desde abril hasta la realización del Modelo en setiembre u octubre, se someten a un proceso de formación y capacitación permanente. Cada año se establecen tópicos que están vinculados a la realidad mundial y sus regiones: elementos políticos, militares, económicos, culturales, ambientales, etc. entran en una agenda que obliga a los alumnos participantes a informarse sobre esos ejes y las posturas que sus países elegidos tienen sobre estos elementos. Una cuestión que vale rescatar es el trato protocolar a que están obligados los delegados de los países, no hay espacio para la informalidad a lo largo de los tres días que dura el Modelo; esto significa que el respeto es un valor esencial en las jornadas. No se trata de una competencia, es un momento de compartir posturas similares o diferentes, aprender a negociar y acordar, a conocer y entender miradas, perspectivas e identidades diferentes. Los y las estudiantes se esmeran hasta en la presentación externa sobre todo los que representan a países árabes y orientales, así también en la Fería de Naciones con que se cierra cada año el Modelo.

OAJNU en Salta

En los años anteriores hubo una instancia que se denominó “en primera persona” donde allí se debatían temáticas actuales pero ya desde la perspectiva personal y librados de cualquier control e imposición institucional, las voces libres dejaban ver y oir que la educación no es un corset, ni la picadora de carne que al estilo The Wall, algunos colegios y docentes insisten en reproducir, y queda claro también que entre esas voces emergían conciencias juveniles que no estaban en la misma sintonía que la ideología oficial de sus colegios y docentes. En contraposición a esta postura blindada y reaccionaria del COPRODEC, OAJNU Salta en un posteo en su muro de Facebook aclara y profundiza su línea filosófica (y que a muchos docentes y estudiantes nos consta) “En todos los proyectos y actividades que realizamos buscamos que ustedes, los jóvenes, sean conscientes de su rol protagónico, se formen como ciudadanos activos y se comprometan con su entorno. Abrimos espacios para escucharlos y hacerlos escuchar, porque son ustedes los agentes de cambio que están luchando por una sociedad mejor. (…) Lamentamos profundamente que, por las circunstancias actuales en la que atravesamos una división profunda de la sociedad que hace imposible el diálogo y sano disenso, muchos se vean impedidos de participar en nuestros proyectos, pero sepan que continuaremos buscando y ofreciendo espacios en los que se puedan sumar, crecer y expresarse.”

Si de un lado se apela directamente a desacreditar, censurar y estigmatizar por el simple hecho de la diferencia de ideas, es decir, y no importa ya cuanto redundante y repetitivo sea, demuestran su lado intolerante que además arrastra la pretensión de exclusividad de la verdad; del otro, de los jóvenes, se expresa las ansias y la voluntad activa de crear espacios de convivencia entre lo diferente, la alteridad, lo multifacético, de verdad son la sangre nueva que esta sociedad necesita.

Lo preocupante es que esta controversia se da en el marco del sistema educativo, lo preocupante es la incongruencia de dirigentes y docentes comprometidos con la Educación pero que al mismo tiempo revelan el lado oscuro de su filosofía pedagógica que niega la posibilidad del disenso y menos aún la de convivir con éste. ¿Cuál mensaje se baja entonces a los adolescentes? Se sabe, se educa más con los hechos que con las palabras, con actitudes y no con textos, con gestos y no con tiza.

El daño a sus propios alumnos que, ya lo dijimos, no necesariamente comparten sus idearios, los privan de una experiencia que para ellos es extraordinaria: por la responsabilidad, por la conducta, por la convivencia, por el aprendizaje de tres días exhaustivos de trabajo durante casi nueve horas. Resulta maravilloso ver como ellos mismos se convierten en transmisores de lo vivido y la promesa de volver al año siguiente y un contagio que de energía que raras veces se ve en eventos educativos, pedagógicos, etc.

“No necesitamos control de nuestros pensamientos” cantaba Pink Floyd en esa maravilla del rock que fue “The Wall”. En algún punto, estos sectores como el COPRODEC siguen construyendo muros e intentando convertir a los chicos en meros ladrillos.