María Chuchuy – hermana de la mujer detenida el domingo – relató los hechos, las heridas que sufrió su sobrina con el violento accionar policial y de cómo hasta hoy su hermana y su cuñado permanecen incomunicados.

Cuarto Oscuro (FM La Cuerda) dialogó con María Chuchuy, la hermana de Nancy, la mujer detenida por la Policía de Salta en Villa Floresta el pasado domingo. María relató que el domingo promediando las 21 horas su hermana recibió un llamado en donde le informaban que su ahijado, Gabriel Tejerina, estaba siendo agredido por una patota. Hacia allí partió el esposo de Nancy que cuando llegó al lugar junto a sus hijas y una sobrina vio a su esposo – José Ariel Toro – defendiendo a su ahijado.

Municipalidad de Salta

Allí empezaron los problemas: la policía detuvo al padrino y su ahijado porque los confundieron con los agresores. “Aunque en un primer momento a mi hermana no la detienen, mientras trataba de explicar que su marido y su ahijado no eran los agresores, ella, sus dos hijas y mi hija que la acompañaban fueron golpeadas por la policía. Cuando mi hermana y las nenas corren para arriba y llegan a mi casa, venían como cuatro policías con escudos a los tiros. Mi sobrina de trece se descompone en el patio porque tiene tres impactos en la pierna. Yo corrí a cerrar la puerta y les pedí que dejen de tirar”, relató la mujer que aclaró que fue auxiliada por los vecinos.

“En eso un vecino trae el auto y yo me voy con mi sobrina al Centro de Salud N° 6 de El Manjón. Como ella es menor de edad los enfermeros le hacen cargo al SAMEC que la trasladan al Hospital Materno donde la revisan y la medican”. Al retornar a su barrio, se dirigió a la Comisaria de Villa Mitre para denunciar la agresiones a su sobrina y el ingreso ilegal de la policía a su domicilio. “Ellos tomaban la denuncia a cualquiera que se presentaba a la comisaría menos a nosotros, porque como había una menor baleada, a la policía no le convenía”, explicó la hermana de Chuchuy, quien luego agregó que ya realizaron la denuncia en la Fiscalía de DDHH.

Mientras esperaba que le tomaran su denuncia, una vecina le informó algo peor: su hermana ya estaba detenida. Había sido esposada cuando también se presentó a la comisaría junto a un sobrino para pedir por la libertad de su marido y denunciar lo que había vivido. Allí empezó el otro calvario. María pretendía denunciar los abusos policiales, pero terminó penando por saber a dónde estaba detenida su hermana. “Recién el lunes a la 6 de la tarde pudimos confirmar que a mi hermana la llevaron a Ciudad Judicial. Pero hasta hoy [miércoles al mediodía] yo no tuve contacto ni con mi hermana, ni con mi cuñado ni con el ahijado de ellos. Los tienen incomunicados”, comentó en diálogo con Cuarto Oscuro (FM La Cuerda 104.5).

En su relato mencionó que su hermana es encargada del merendero San Santiago. “Yo creo que esto es una venganza. Mi hermana es encargada de ese merendero que ayuda a los necesitados. No cobra nada del Estado. Encima, la otra vez acá en Floresta una vecina sufrió el atropello de la policía que le rompió una puerta y había chicos que lloraban. Yo estaba acá en la hora del merendero dando la merienda a los chicos y fui la que gritó que dejen de romperle la puerta a mi vecina y serví de testigo. Esto es una venganza. Mi hermana tiene 33 años y hasta el momento no sabemos de qué la están acusando (…) Al merendero van más o menos 80 chicos los días lunes, miércoles y viernes. Ahora no funciona porque ella y su esposo son los que dan la merienda acá en mi domicilio. Y esos chicos nos vienen a preguntar a nosotros si se va a dar la merienda. ¿Qué respuesta le doy yo a esas criaturas diciéndoles no, mi hermana está encerrada injustamente?”, se lamentó.