Norte salteño | Gendarmes molieron a golpes a un compañero que defendió a su hermano

Ocurrió el jueves último, involucra a uniformados del Escuadrón 20 de Orán y la víctima es el suboficial Paul Cornú de 35 años.

Según la denuncia radicada por la víctima, Cornú y sus hermanos fueron interceptados por tres gendarmes que sin mediar palabra apuntaron con un arma 9 milímetros al más joven de sus hermanos. Ante ello el suboficial que es oriundo de Orán pero prestaba funciones en Buenos Aires fue objeto de una paliza que duró 15 minutos y por la que terminó internado. “Cornú hizo la denuncia en la Policía Federal y está siendo representado por el abogado Hernán Mascietti” resaltó en su edición de hoy la sección local del diario Página 12.

Cornú relató al medio citado que actualmente se encuentra en “disponibilidad” porque demoraron en concederle una licencia y viajó sin permiso a Orán ante la urgencia de llevar a su hijo a consultas con especialistas médicos en Salta Capital. Cornú contó que el jueves pasado sus hermanos de 30 y 19 años cruzaron la frontera hasta Bolivia para comprar ropa, que él los acompañó porque quería comprar un regalo para su hijo y que al regresar un hermano sugirió pagarle a un bagayero para que les pasara el fardo de ropa.

Cuando esperaban al bagayero del lado argentino. “Llegó una camioneta Amarok, simple cabina, no identificada. Salen tres gendarmes y nos apuntan con una pistola sin mediar palabra. Lo encaran a mi hermano más chico, uno de los gendarmes carga una reglamentaria 9 milímetros, con bala de plomo y se la puso en la cabeza”, relató Cornú. “Pará, viejo, ¿cómo le vas a cargar así la pistola, no te está haciendo nada”, le dijo al gendarme. “Me llenaron de gas pimienta a mí y a mis hermanos. Me metieron en medio del monte y me dieron una paliza. Un gendarme cargó el arma y me apuntó a la cabeza mientras me decía ‘vos sos un mugriento más, nadie va a llorar por vos’”, detalló.

Cornú denunció golpes en la cabeza, la espalda, el oído. También que un uniformado lo azotó con las hebillas de metal del cinto que le provocaron heridas en la espalda que quedaron registradas en fotos que la víctima difundió. Eso no fue todo. Cornú relató que tras la paliza los gendarmes le sacaron las zapatillas y lo hicieron correr a orillas del río sobre las piedras con los pies descalzos.

Cornú estuvo internado en una clínica de Orán por tres días, fue increpado por personal de sanidad de Gendarmería que a la hora de atenderlo le preguntaron qué hacía por un paso no habilitado y que algunos bagayeros que vieron todo le adelantaron que no testificarán por miedo a los gendarmes. Además, explicó que al hacer la denuncia penal ya se considera despedido de la fuerza. «Yo sé que cuando llegue la noticia de la denuncia al Escuadrón 20 o al Centinela, que es el edificio de Gendarmería, van a querer darme la baja», adelantó.