Enfatiza que no le asusta gobernar en tiempos de crisis porque ya lo hizo después del 2001. Habla de las políticas nacionales que obstaculizan los esfuerzos salteños y sus ganas de “montar el caballo” para dar las batallas necesarias en pos del objetivo.

Cartelerías que anuncian su candidatura a gobernador y adherentes que reparten volantes, pegan afiches y realizan pintadas; indican que el vicegobernador está tan concentrado como Gustavo Sáenz, Alfredo Olmedo o Fernando Yarade en su objetivo de instalar su candidatura a gobernador. CUARTO fue a su encuentro y en vez de preguntarle sobre si será o no candidato, indaga por qué elige serlo cuando especialistas auguran años difíciles para los nuevos gobiernos.

“Vivimos momentos difíciles. Sé bien que algunos se sienten en un pozo desde donde es difícil ver el sol, que otros se esfuerzan para que la pesadilla del desempleo no los aceche y que todos demandan que cuidemos a los más necesitados. Para algunos será la oportunidad de irse a su casa, otros como yo piensan que no son momentos de retiradas cómodas. Son momentos de definiciones y yo he tomado la mía: ratificar mi deseo de ser el próximo gobernador de Salta para profundizar lo que se hizo bien, corregir lo que deba corregirse y luchar contra las medidas que tomadas en el centro del país entorpecen los mejores propósitos de los salteños”.

C: ¿No le preocupa el escenario que encuentre el próximo gobernador? Un país endeudado, alto índice de desempleo, inflación descontrolada y todo lo que ello supone para la administración de una provincia que también tiene problemas estructurales.

M.I: Estoy preparado para afrontar los retos que requiere una provincia a la que amo profundamente y conozco a la perfección tras años de servicios públicos que la ciudadanía salteña me delegó con su voto. Me niego a que la suerte de los salteños quede en manos de improvisados o de quienes son capaces de cualquier cosa para echar culpas, pero saben poco de la vida en las profundidades del monte o en las periferias de las ciudades.

No hay lugar para las mezquindades. Sólo para poner a disposición del conjunto la experiencia y los conocimientos acumulados para generar las condiciones que permitan a cada salteño demostrar que, en el contexto adecuado, puede desarrollarse plenamente y que la suma de los desarrollos individuales supone el progreso provincial.

C: ¿Qué le puede aportar usted a Salta en esta coyuntura?

Tras años de gobernar una ciudad que incluyó periodos tan fatídicos como el actual como lo fue tras la crisis del 2001, tengo el temple y los saberes para elaborar planes de gobierno que los distintos organismos del Estado deberán ejecutar con el auxilio del pueblo salteño. Planes que no pueden prescindir de las preocupaciones de los más necesitados, la voz de los que sienten que no son escuchados y las ideas de quienes no padeciendo penurias desean fervientemente que miles de comprovincianos recuperen la dignidad.

C: ¿Cuáles serían sus prioridades si fuese gobernador?

M.I: Por su importancia estratégica y las urgencias del momento, generar empleos es lo prioritario; luchar contra la desigualdad es otro objetivo fundamental a fin de que todos accedan a herramientas materiales e intelectuales que le permitan planificar su destino personal en igualdad de condiciones; tampoco hay que descuidar la realización de las obras públicas que potencien la producción salteña, provean de servicios básicos a la población y embellezcan cada ciudad y pueblo de la provincia. Para cada uno de esos ejes, cuento con proyectos que son el resultado de la voluntad y la inteligencia de hombres y mujeres de todas las edades que día a día trabajan para transformar el espacio en el que viven y trabajan.

C: ¿No hay marcha atrás en su candidatura entonces?

M.I: No hay marcha atrás. Tengo la pasión y la fuerza para trabajar las 24 horas del día en pos del progreso, tratando de seguir el ejemplo de nuestro padre fundador: el General Martín Miguel de Güemes quien montó una y otra vez su caballo para ir a dar las batallas necesarias que engrandecieran a la provincia y garantizasen la felicidad de los salteños.