El vicegobernador asegura que los tecnicismos otorgan prestigio intelectual, pero es una forma de subordinar la política a la economía. “Mi eje son los salteños de carne y hueso que precisan salarios para resolver problemas y planificar el futuro”.

Cuando CUARTO se comunicó con Miguel Isa evitó los rodeos y le consultó si el lanzamiento de la precandidatura presidencial de Urtubey accionaba la suya a gobernador, tal como lo había anunciado: “Falta poco para que las ansiedades de la prensa sean satisfechas”, respondió con tono jocoso para inmediatamente resaltar que sigue recorriendo barrios, visitando dirigentes, legisladores e intendentes y dialogando con sectores económicos como lo hizo el martes al recorrer el Mercado de Abasto en donde problemas como la inflación y la caída de las ventas atraviesan cualquier discusión.

“¿Cómo lo reciben”? preguntamos. “Bien…” responde Isa que aclara: “Por supuesto que hay gente enojada, pero los que hicimos de la política una vocación tenemos el deber y la obligación de ir al encuentro de ellos. Lo hago desde que presidía la Juventud Peronista y lo seguí haciendo cuando fui concejal, diputado, intendente y ahora vice gobernador. En estos cargos la situación crece por una cuestión lógica: vamos al encuentro de miles de personas que por el solo hecho de ser salteños tienen derecho a pedir explicaciones”.

C: ¿Logra tranquilizarlos?

M.I: “No se trata de tranquilizarlos. Se trata de transmitirle una visión sobre el origen de los problemas, ver con qué recursos y herramientas contamos para resolverlos y ser sinceros al decirle qué depende de nosotros y qué no. Es feo decirles ´miren, eso depende de nación´ porque suena a excusa, pero muchos lo entienden muy bien, a otros los podés persuadir, con otros establecer un diálogo constructivo aun cuando no haya acuerdos y por supuesto hay otros con los que no se pueden establecer puentes de diálogo. Pero todos valoran que estés ahí poniendo el cuerpo, la cara y tus ideas”.

C: ¿Qué es lo que se puede resolver desde Salta?

M.I: «Todo lo que dependa de una apuesta decidida a diversificar nuestra matriz productiva aprovechando los recursos que tenemos: turismo, producción agropecuaria, despegar con la producción minera y multiplicar industrias. Sé que muchos sectores hablan de ello, pero en muchos casos lo hacen como expertos que conocen todo de cada una de esas actividades como si las mismas se trataran de un fin en sí mismo. Eso da mucho prestigio intelectual y semejantes conocimientos es algo que yo envidio sanamente, pero puede ser un error grave si todo ello no tiene un objetivo que articule conocimiento y voluntad política. En primer lugar, porque el simple tecnicismo también puede ser una trampa de los que subordinan la economía a la política y yo soy de los que cree que la política debe conducir a la economía para cumplir los grandes objetivos provinciales».

C: ¿Cuáles son sus grandes objetivos?

M.I: “Perón decía que la misión era ´la felicidad del Pueblo y la grandeza de la nación´. Yo suscribo eso para el país y para Salta, pero lo bajaría más a tierra: la felicidad depende de que los salteños tengan dinero para resolver sus problemas cotidianos, para vivir bien, para planificar su futuro. La minería, el campo, la industria o el turismo deben poner dinero en el bolsillo de los salteños”.

C: ¿Así de tajante?

M.I. “Ese es el eje de mi idea de provincia y a partir del mismo pienso que podemos y tenemos que hacer. Si toda la materia gris que habita Salta concuerda con eso, podemos empezar a pensar entre todos cómo seguir expandiendo el turismo aprovechando nuestras bellezas naturales, la hospitalidad de la gente y las políticas de Estado que impulsaron Romero y Urtubey; ver cómo aumentamos e industrializamos la producción del campo para que no nos limitemos a mandar granos y vacas al puerto. Lo mismo con la minería. Tenemos municipios como Tolar Grande rodeado de cerros con minerales y en la plaza del pueblo hay chicos pobres. Debemos acelerar la actividad para generar empleo directo en el lugar y empleo indirecto en la región porque la Puna es un desierto y los que trabajen allí van a necesitar muchas cosas que se deben producir en el resto de la provincia».