Se convirtió en el ideario de una América Latina unida, viejo anhelo de próceres como San Martín, Artigas o Bolívar. Su influencia fue tal, que el expresidente de Ecuador, Rafael Correa, la propuso en 2014 como Himno de la Unasur.

Los especialistas aseguran que “Canción con todos” se compuso en 1969 y que en ese mismo año fue la primera vez que se cantó en vivo: en Chile. En lo que no hay acuerdo es sobre cuándo se la grabó por primera vez. De todos modos, el periodista Juan Carlos Fiorillo en sus Efemérides folklóricas argentinas asegura que la canción fue registrada el 28 de agosto de 1970. Quien la grabó fue Mercedes Sosa y fue esa voz fue la que hizo recorrer el mensaje de “Canción con todos” por el mundo. La que la transformó en un himno de pertenencia y liberación, hace cincuenta años.

“Hacía siete años que el Manifiesto del Nuevo Cancionero, expresión estético-ideológica del movimiento epónimo, había sentado las bases de una música con basamento social y político, y uno de los primeros en adherir fue precisamente Isella. Es más, se sostiene que su ida de Los Fronterizos en 1966 tuvo que ver con tal situación, aunque también gravitó un viaje revelador que el cantautor salteño realizó en 1967 por el continente y que terminó por inyectarle toda la piel de América en su piel”, escribió hoy Cristian Vitale en Página 12.

Ese tipo de compromiso era algo que ya tenía incorporado Tejada Gómez, compañero creativo del salteño y que se potenciaría a caballo de un contexto signado por la resistencia a la dictadura de Onganía, el Cordobazo y el secuestro de Aramburu, la proscripción del peronismo. “Cantar opinando” era el lema del momento.

“Mercedes Sosa tenía 34 años cuando grabó ‘Canción con todos’. E Isella 31, cuando le puso música. Hacía tres años que el salteño había abandonado a unos Fronterizos en plena ebullición, que venían de grabar La misa criolla, con Ariel Ramírez. Por esa época, también había debutado en cine con la película Bicho raro, de Carlos Rinaldi, mientras grababa un premonitorio disco debut solista llamado Estoy de vuelta (…) Tejada Gómez, por su parte, tenía 40 años cuando concibió la letra. Venía de publicar Tonadas para usar y Los oficios de Pedro Changa (junto a Los Trovadores), poema cantado basado en el libro Los compadres del horizonte, donde se advierte una estética preocupada por lo conceptual, lo social y la unidad de los diferentes géneros musicales de raíz para desactivar “el regionalismo cerrado”, reseña Vitale .

El clásico de Isella-Tejada llega hasta estos días sin apagar nunca su luz, pese a la censura que recayó sobre él y sus autores durante la dictadura cívico-militar. “Tan grande fue su influencia en el imaginario americano que el expresidente de Ecuador Rafael Correa la propuso en 2014 como Himno de la Unasur. Tanto, que también fue grabada y versionada muchas veces, además del par inicial. Isella volvió a grabarla décadas después con los tremendos músicos del Buena Vista Social Club. También en 1993, a beneficio de la Unesco, junto a Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Tania Libertad, Osvaldo Pugliese, Inti Illimani, Astor Piazzolla, Atahualpa Yupanqui y Lito Vitale, entre otros. Y hubo muchas tocadas inolvidables, como la que volvió a reunir al cantautor salteño con Tejada Gómez en el Teatro Alvear, en 1985, en un inolvidable concierto con Los Trovadores, Teresa Parodi, Los Carabajal y el ‘Cuchi’ Leguizamón”, cerró Vitale su crónica.