Maxi Mamaní | Es jujeño, se hizo famoso con un “beso gay” en Salta y reivindica el concepto de “marica racializada”

El bailarín alborotó las redes en 2018 cuando, usando las camisetas de River y Boca, él y un amigo se “chaparon” con el Convento San Bernardo de fondo. Cuestiona los estereotipos de la “gaycidad blanca” y reivindica nuevas formas de disidencia sexual.

Maximiliano nació en Abra Pampa. Es un bailarín que se reconoce como gay indígena y de esa forma expresa otra mirada de la disidencia sexual cuestionando estereotipos de la «gaycidad occidental». Actualmente vive en Tilcara y desde allí proclamó la necesidad de una «gaycidad» dinámica que no se desapegue de las prácticas culturales propias de la región.

“En 2018, antes de disputarse la final de la Copa Libertadores entre River y Boca, en el marco del mes del Orgullo Gay, protagonizó junto a Iván Carabajal una intervención en las redes sociales al tomarse una foto dándose un beso, ambos con las camisetas de esos clubes rivales, hecho que tomó una amplia repercusión en todo el país”, recordó el diario Clarín quien a la vez le consultó sobre los móviles de aquella intervención.

“Queríamos expresarnos de la visibilidad en tanto personas LGTBIQ+ y racializadas. La publicación tuvo amplia repercusión porque se metió en un tema complejo debido a que el ser nacional argentino está vinculado al fútbol y el fútbol está vinculado a la construcción masculina de la argentinidad. Entonces, que seamos dos chabones vestidos de los equipos rivales nos puso en situación de confrontar la masculinidad, el ser nacional y la gaycidad. Con esa imagen hablamos de que no éramos esa marica blanca porteñocentrista, sino que intentábamos encontrarnos y reconocernos como maricas, a secas. Yo, en particular de un pueblo y mi amiga, de una villa de Salta. La masculinidad en el fútbol se pone muy en contraposición con sodomizar al otro y nosotros nos reivindicamos como gay y nos «chapamos» en la foto”, respondió Mamaní.

El artista recordó que aquella intervención tuvo amplia repercusión y que la agresión contra él y su amiga incluyeron la xenofobia. “Nos decían: ´estos son unos peruanos, unos bolivianos´. O nos insultaban por feos y otras construcciones estéticas. Eso me parece algo re rico porque traía a la luz que todo el ser nacional masculino y heterosexual, además, era machista y xenófobo”.

Puesta a opinar sobre qué significa ser una “marica racializada”, Mamaní respondió: “está vinculado a contraponernos a las lógicas LGTBIQ+ occidentales. El mundo occidental construye una estética de la heterosexualidad, pero también le da formas y sentidos a la alteridad. Entonces, lo LGTBIQ+ se instaura como una forma global que no termina entendiendo las particularidades que tenemos como maricas.Lo marica me parece que está más vinculado al territorio y a las particularidades que tenemos como latinoamericanas, como indias, indígenas, lo que nos permite otro tipo de conversación. En cambio, lo gay, como forma estereotipada, representa el amor blanco entre hombres y citadinos y a nosotros nos interesan otras cosas, no solamente queremos hablar del amor. Nos interesa hablar de las injusticias, la desigualdad, la falta de oportunidades, el acceso a la tierra, la vinculación con el medioambiente, el encuentro con nuestra ancestralidad”, definió.