Manual del sacerdote abusador | Ex novicio narró cómo el cura salteño Rosa Torino abusaba sexualmente

Con un relato descarnado, uno de los denunciantes del sacerdote relató su calvario en la congregación religiosa fundada por Rosa Torino que mantiene su condición de cura. A finales de junio comienza el juicio oral y público.

Yair es uno de los tres denunciantes del cura abusador Rosa Torino, fundador de la Congregación Hermanos Discípulos de Jesús de San Juan Bautista que tenía sede en la Parroquia Santa Cruz, en calle Santa Fe 1247 de la ciudad de Salta. Yair dialogó hoy con el programa CUARTO OSCURO que se emite por FM La Cuerda (104.5) a días del comienzo del juicio contra el sacerdote sobre quien pesan dos acusaciones graves: una por abuso sexual gravemente ultrajante por la duración y por ser ministro de culto reconocido, en perjuicio de F.F.G.; y otra por abuso sexual simple agravado por ser el autor Ministro de Culto en perjuicio de A.E.A.

Yair repaso en la comunicación la forma en que su vida se cruza con la de del sacerdote: “Yo era miembro del instituto. Entré cuando tenía 14 años. Viví un tiempo en Salta y luego me trasladaron a Puerto Santa Cruz en la Patagonia donde viví abusos sexuales de parte de otro cura y cuando vuelvo a Salta conozco personalmente a Rosa Torino, que en ese momento era el Superior General de la Orden. Le conté mi situación espiritual y también los abusos que sufrí en el sur. Rosa Torino me dijo que debía perdonar a mi abusador, que eran debilidades que tenía el ´hermano´ y que yo necesitaba confiar en él para seguir en la comunidad. A partir de allí tenemos una relación más de confianza y yo lo tomó a Rosas como mi director espiritual”, relató quien entonces tenía 18 años y acababa de terminar sus estudios secundarios. “En el 2014 ingreso al noviciado, recibo el hábito y empiezo a ser un hermano novicio dentro de la comunidad en la que estuve hasta mediados del 2015”.

Tras relatar lo difícil que resulta una vida de ese tipo en general, lo desordenado que resultaba el día a día en la congregación y la importancia que posee un “director espiritual” entre los jóvenes atravesados por dudas hasta existenciales, Yair recordó que a “su” guía espiritual lo veía de cuando en cuando. “Estuve viviendo en Finca La Cruz, detrás del Parque Industrial. Vivíamos con otros tres hermanos. Cuando venía Rosa Torino era una alegría para mí. En eso empieza a abusar de mí sin que yo me diera cuenta. Yo tenía mucha confianza. Cuando me pedía que me baje los pantalones, por ejemplo, yo lo tomaba como una revisación y no como un abuso. El mismo Rosa me decía que ´él era mi padre y lo que estaba haciendo eran revisaciones por temas puramente fisiológicos´. Yo lo tomaba así y había naturalizado el abuso. Solo cuando salgo de la comunidad hablo con profesionales y con otros hermanos que me cuentan sus experiencias y voy entendiendo el modus operandi del abusador”, destacó.

Yair narro que al concluir que había sido víctima de abusos decidió denunciarlo de manera rápida por una razón precisa. “Porque cuando me doy cuenta, uno de mis hermanos de sangre estaba dentro de la comunicada y sabía que había muchos menores. Entonces, mi primera reacción fue decir ´no quiero que le pase a nadie esto y voy a denunciarlo´. Eso fue lo que hice”, dijo uno de los tres denunciantes del sacerdote que estará sentado en el banquillo de los acusados entre el 25 de junio y el 8 de julio de 2021.

Entre ese momento y hoy, pasaron cinco años. Tiempo en el que Yair proceso la traumática experiencia: desde terapia hasta su incorporación a la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico. “Son personas [por Rosa Torino] que manejan muchas cosas. Imagínate: fundar un instituto que tenía como 400 miembros, casas en varios países y en Argentina. Pero ahora – con respecto al juicio – estoy bastante preparado. Estamos juntando firmas dentro de la red porque sabemos que será un juicio muy difícil. Vamos a necesitar mucho apoyo, que muchas personas estén atento al juicio”. Consultado si tiene confianza en la justicia, el joven manifestó: “más allá de la confianza o no, lo que queremos es que todos tengamos acceso al juicio. Los otros dos denunciantes no están en la provincia y si no se transmite el juicio y no se permite a la prensa – que es lo que hasta ahora sabemos – ellos no van a poder seguir las audiencias. Nosotros queremos tener acceso a ello”.

Yair relató también que, aunque las denuncias tomadas por la Justicia son tres, los casos son muchos más. “Es difícil precisarlo. Por más que todos los hubieran denunciado, no se llegaría a abarcar la cantidad de casos que hizo este cura a un montón de familias en una gran cantidad de años. Es más, lo que hizo Rosa Torino fue abusar de personas que después se convirtieron en abusadores. A través de estas ´revisaciones´ como él las llamaba, Rosa Torino naturalizaba los abusos y cualquier persona que naturaliza el abuso después lo puede reproducir. Sí sabemos que hay más de 50 denuncias eclesiásticas y que la cantidad de personas que alcanzó a dañar es gigantesca”, sentenció.

Puesto a opinar sobre la situación actual del sacerdote abusador, quien fuera una de sus víctimas declaró. “Cuando hice la denuncia judicial, la misma copia se la entregué al Padre Loyola Pinto que en ese momento estaba encargado de recibir denuncias dentro de lo que era la iglesia de Salta. De parte de la justicia ya tenemos el juicio; de parte de la iglesia, Rosa Torino sigue siendo cura y sigue viviendo en una casa religiosa que construimos nosotros con nuestras manos. O sea, la estructura que tiene la iglesia permite el abuso sexual. No sólo lo permite, es también un sistema de encubrimiento que lleva a los curas a tener facilidades para abusar porque no tienen represalias. Ahora Rosa Torino está en una casa de retiro. Finca La Cruz es una casa grande, hay cerros, arroyos. Una prisión domiciliaria en donde la pasa bien. A veces no se entiende el diferente proceder de la iglesia y el Estado”, concluyó.