El turista desapareció en agosto de 2018. Los hermanos Juan y Froilán Cuevas fueron acusados del crimen. El primero fue condenado a 13 años de prisión y el segundo absuelto por el beneficio de la duda.

La Sala VI del Tribunal de Juicio condeno ayer a Juan Cuevas a 13 años de prisión por el delito de homicidio simple en perjuicio del turista francés Mathieu Martin, mientras su hermano Froilán fue absuelto por el beneficio de la duda. No obstante, desde Francia, la familia del joven había pedido la absolución para ambos por entender que no encontraron ninguna prueba irrefutable para señalar su culpabilidad o inocencia.

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«Sr. Adet, este juicio no nos trajo ninguna respuesta pero sí muchas preguntas. Ningún elemento irrefutable ha demostrado la culpabilidad o no de los hermanos Cuevas. Ninguna prueba científica de los expertos sobre los elementos presentados. Hoy para nosotros, como siempre, tenemos la misma pregunta, ¿qué pasó?, ¿dónde está Mathieu?», sostiene la carta que remitieron el padre, la madre y la hermana de Martin al abogado Matías Adet, quien siguiendo el mandato de la familia pidió la absolución «por un caso de duda».

En el juicio intervino la asesora de incapaces Noelia Pérez, quien pidió la absolución para Froilán, tras informar que fue declarado con discapacidad en 2018 en un proceso de familia. La funcionaria se cruzó con la Fiscalía a la que acusó de haber apañado pericias psiquiátricas de «tendenciosas» y obsecuentes con el Ministerio Público Fiscal.

La Fiscalía, por su parte, consideró que la discapacidad de Froilán no impedía que fuera juzgado. El fiscal Ramos Ossorio atribuyó el no hallazgo del cuerpo a un ocultamiento intencional por parte de los imputados. El fiscal señaló contradicciones entre los hermanos Froilán, Juan y Rosa Cuevas porque la primera vez que la policía fue a su casa dijeron que no habían visto a Martin y la segunda vez esa versión cambió. «Mis hermanos saben lo que hicieron con el francés”, habría señalado Rosa Cuevas la segunda vez que fue la policía.

Según los testimonios, un profesor de Volcán Higueras fue quien vio al turista por última vez el 15 de agosto, desarmando su campamento improvisado. Martin habría tenido un período donde «se mantuvo errante», quiso ir por el margen del río a Isla de Cañas, se quedó sin víveres y habría decidido regresar a Humahuaca. Desde la Fiscalía señalaron que la casa de los Cuevas era un paso para ir camino a Varas o a Isla de Cañas. Según la fiscalía los Cuevas “apuraban a la gente para que les entreguen cosas” y afirmó que «arrojarlo (a Martin) por el precipicio encaja con la personalidad de ambos», según las pericias.

El argumento de los fiscales fue en defensa de la policía a quienes los hermanos denunciaron por haberlos torturarlos para que se inculpasen. Esto también se juzgó en otro juicio donde los efectivos salieron sobreseídos. Las pruebas esgrimidas por la Fiscalía se relacionaban con elementos encontrados en el domicilio de los Cuevas: un pantalón de origen extranjero roto y quemado; un cinturón; una botella con suplemento que no se puede adquirir donde vivían los Cuevas; un adaptador de USB cuando no tienen electricidad; una linterna tipo minero y un cuchillo. Lo curioso del caso es que la Fiscalía reconoció que no había certeza de que los elementos fueran del turista francés, aunque resaltaban que los mismos coincidían con elementos que usaba o podría haber llevado con él.

En ese marco, al defensor oficial Pablo Tobío sostuvo que no había pruebas para condenar por homicidio, aseguró que Froilán es una persona discapacitada, cuestionó a la psicóloga interviniente y dijo que un grupo de policías presionó a la hermana Rosa para la incriminación. «El garantismo surge como medida ante el abuso del Estado, de la policía y de la justicia», afirmó. Para Tobío no había certeza de la autoría de un crimen.