Malvinas | Son cuatro los salteños enterrados en el cementerio de Darwin

Dos de ellos – Marcelo Lotufo y Luis Guillermo Sevilla – están enterrados en las 2 fosas comunes que existen en ese cementerio. Los otros dos – Humberto Blas y Jorge Sisterna – estaban enterrados como NN hasta hace una semana.

En las Islas Malvinas se encuentra el Cementerio de Darwin. En él yacen 238 soldados argentinos en un total de 230 tumbas. Hasta hace una semana, en las lápidas de 123 de estas últimas se leía lo siguiente: “Soldado argentino sólo conocido por Dios”. Pero desde ese día 90 soldados caídos ya cuentan con su respectiva identificación gracias al trabajo que llevaron adelante La Cruz Roja Internacional  y un equipo de Antropología Forense que contó con el apoyo del gobierno de los dos países que protagonizaron el conflicto bélico en 1982.

Uno de esos soldados era el oranense Jorge Sisterna, un joven que había cumplido los 20 años en plena guerra, que era ingeniero anfibio y cuya misión en el conflicto bélico era colocar minas en territorio británico. “En mayo de ese año los británicos logar filtrar un campo minado en Monte Dos Hermanos lo que supone que habían logrado identificar y retirar las minas que dificultaban su paso. Entonces las fuerzas argentinas necesitan que se vuelva a colocar las minas y mi hermano se ofrece para hacerlo. En esa misión estaba cuando se enfrentan con los ingleses y Jorge y los dos compañeros de su patrulla son muertos”, relató a cuarto.com.ar su hermano César. “La primera medalla que obtuvo Jorge Luis Sisterna no tuvo nada que ver con la actividad militar. La condecoración llegó un 17 de junio -fecha en la que se conmemora la muerte del héroe gaucho Martín Miguel de Güemes- en una peña de Orán, al norte de la provincia de Salta. “Buenas noches: yo soy el Chango Batata”, se presentó sobre el escenario y encandiló con su voz a todos los presentes, relató en febrero pasado el diario La Nación cuando informó que su cuerpo había sido identificado y entrevistó a su madre Adelma Méndez, quien relato que Jorge “Era un chico obsesivo por el orden, le gustaba tener todo acomodado. Su único punto débil era el estudio: por eso dejó los libros y se metió en la Armada”, contó.

El otro soldado salteño identificado recientemente fue Oscar Humberto Blas, quien nació en Salta donde vivía con tres hijos y su mujer que estaba nuevamente embarazada cuando Blas partió a las islas. Era sargento primero en la Compañía de Comando 602 y según sus compañeros era de carácter fuerte y alegre y viajaba por todo el país instruyendo comandos de paracaidistas. Al día siguiente de haber llegado a las islas, el 30 de mayo de 1982, cayó en circunstancias nunca definidas con precisión, según explicó su viuda, Nora del Valle Juárez quien esperó al marido hasta que murió, en 1993. “Nora del Valle Juárez pasó infinitas horas esperando que su marido volviera de la guerra. Y cada vez que sonaba el timbre, daba un respingo y sus esperanzas languidecidas renacían. Así se consumieron diez años de su vida, hasta que aceptó que Oscar no volvería. Nora estaba acostumbrada a las prolongadas y frecuentes ausencias de Oscar, que por compromisos profesionales debía dejar su hogar en Salta para viajar por todo el país: era sargento primero del ejército y se había especializado en la instrucción de comandos de paracaidistas”, precisó el diario La Nación también en el mes de febrero.

Hasta el lunes, decíamos, 115 tumbas sí llevaban el nombre y apellido de los caídos. En el año 2012 el sitio web del diario Clarín produjo una infografía animada del cementerio argentino que permite al visitante web recorrer las tumbas y conocer las historias de los combatientes identificados. El salteño que decida hacerlo, se encontrará con una particularidad: de las 230 fosas sólo 2 son comunes y en cada una de ellas yace un coterráneo: Marcelo Lotufo y Luis Guillermo Sevilla.

El primero había nacido el 7 de septiembre del 1948 en nuestra ciudad, le decían Pelusa y egresó de la Escuela de Aviación Militar en 1971 y en 1981 pasó a la II Brigada Aérea. Casado con Alicia Brigada fue padre de Marcelo César; el 7 de junio de 1982 se montó con 4 compañeros a un Leart Jet civil que debía sobrevolar la isla Gran Malvina para realizar reconocimientos fotográficos. A las 9,15 de la mañana la nave fue alcanzada por un misil AIM 9L HMS disparado desde el destructor británico Exete. Pese a las maniobras realizadas por el piloto, la nave se estrelló sobre la Isla Borbón al norte de Gran Malvina. Los restos de Lotufo comparten la fosa con los tripulantes del avión: Rodolfo Manuel De la Colina, Juan José Ramón Falconier, Francisco Tomás Luna y Guido Antonio Marizza. Así  lo indica la infografía animada publicada por Clarín aunque publicaciones web de la Fuerza Aérea aclaran que aun cuando en la placa se inscribieran los nombres de los cinco tripulantes, en la fosa se enterraron sólo dos cuerpos por no haberse encontrados los restos de los tres restantes.

El otro soldado salteño enterrado en una fosa común es Luis Guillermo Sevilla cuya historia  tiene un signo trágico mayor. Según la reconstrucción biográfica realizada por Clarín en el año 2012, Luis Guillermo era de esos hombres a los que la vida parece empeñada en molestarlo. Había nacido en Rosario de la Frontera  el 17 de septiembre de 1963 y a los dos años, él y su madre fueron abandonados por su padre mientras la última estaba embarazada de su hermana Miriam. Comenzó allí un derrotero que culminó en Malvinas: estuvo interno en una guardería y luego en un hogar hasta los 10 años, fue cargador de carbón, limpiador de almacén, verdulero y albañil con el fin de ayudar a su madre y hermana. Con el mismo objetivo viajó a Buenos Aires en busca de un futuro mejor hasta que el 8 de enero de 1982 ingresó al servicio militar en la escuela de Aviación Civil de Córdoba. Tres meses después estaba en plena guerra ocupando el puesto de Policía Militar en Goose Green. Murió defendiendo la base aérea “Cóndor”, el lugar donde operaban los aviones Pucará. Ocurrió el 28 de mayo de 1982, cuando tenía apenas 18 años. Fue ascendido a Cabo Post Mortem y recibió la medalla “La Nación Argentina al Valor en Combate” fue declarado “Héroe Nacional” en 1998, le otorgaron también la medalla “La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate” y una calle en Paraná y otra en Mar del Plata lo honran con su nomenclatura. Comparte una fosa común en el sector norte del cementerio con el porteño Héctor Walter Aguirre, el santiagueño Mario Ramón Luna y el entrerriano Julio Ricardo Sánchez, quienes cayeron con él defendiendo la base. Allí dicen que el salteño descansa en paz, aunque a algunos nos quede la desoladora sensación de que Sevilla era de esas personas que a pesar de su fuerza excepcional había sido doblegado por enemigos tan poderosos como el abandono, la exclusión, la pobreza y un gobierno militar que tirano en el campo de entrenamiento se tornó cobarde en la trinchera de combate.

La Patria

En el sector norte del Cementerio Argentino de Darwin una tumba lleva estampada una inscripción singular. Es la del soldado porteño Marcelo Gustavo Planes, quien murió en el cruento combate del 14 de junio con los “Para 2” ingleses en Wireless Ridge, luego de que las posiciones argentinas cayeran en Darwin y Goose Green.

En la lápida de Planes su madre escribió: “Lo que la tierra absorbe, el viento no se lo lleva. La sangre de nuestros hijos abonó la tierra de Malvinas. Por eso fueron, son y serán argentinas”. Además de pasión narrativa, la frase posee vuelo teórico en torno a la noción de Patria: no en la acepción que la ve como pura geografía vacía, abstracta y sin humanidad; sino más bien aquel territorio en donde actores de carne y hueso desarrollándose van protagonizando un devenir y un drama que consustanciando territorio y experiencia humana da lugar a lo nacional.

De allí que miles de combatientes y casi 700 soldados muertos en nuestras islas del Atlántico Sur hayan legitimado en una dimensión que trasciende lo estrictamente geográfico el reclamo de nuestra soberanía.