En 2015, la gestión Urtubey realizó un diagnóstico sobre Rivadavia. Casi cinco años después no hay resultados evidentes.

En la segunda mitad de 2015 el gobierno de Salta realizó un Plan Estratégico para el departamento Rivadavia, uno de los más golpeados por la pobreza estructural. Allí emitía diagnósticos y elaboraba un plan en el que señalaba cuáles eran las necesidades a cubrir. Casi cinco años después, los resultados no están a la vista.

El Plan fue realizado por el entonces flamante Ministerio de la Primera Infancia, que había sido creado en 2014 por el gobernador Juan Manuel Urtubey. Carlos Abeleira estaba al frente de esa cartera que buscaba fortalecer la política de Estado contra la desnutrición infantil.

El informe proponía «acciones inmediatas» como reforzar el sistema sociosanitario. Aseguraba que se debía trabajar con equipos interdisciplinarios del sistema de Salud, conjuntamente con Derechos Humanos y Primera Infancia, recorrieron las zonas operativas más vulnerables, priorizando la situación de la niñez y las embarazadas. «Este trabajo resulta imprescindible durante el período estival, ya que por producto de las lluvias muchas comunidades quedan incomunicadas y totalmente aisladas. A esto se debe sumar el cierre de las escuelas entre diciembre y marzo», agregaba.

Ponía el foco en la necesidad de fortalecer de manera inmediata los hospitales y Centros de Salud. Proponía capacitar a los profesionales, solucionar la falta de recursos humanos en las zonas más vulnerables.

La mejora de equipamientos e instalaciones, «sobre todo en el tema de ambulancias y movilidad» era otro ítem a tener en cuenta. «En la actualidad muchos vehículos se encuentran en reparación», aseguraba el Plan Estratégico. Se trataba de una falencia que no se percibía solamente en el norte de la provincia sino también en la capital salteña en distintas áreas del Estado.

«Aún resta realizar algunos ajustes, como por ejemplo mejorar las condiciones del hospital de Oran. Allí se debe optimizar las condiciones obstétricas neonatales esenciales, ya que este es el único en la zona con maternidad segura», seguía, hablando del San Vicente de Paul, que hoy continúa en pésimas condiciones y carente de recursos y profesionales.

El Ministerio solicitaba un «proceso de monitoreo» de seguimiento y control permanente de la población en riesgo. Hoy esos datos están en duda. Hace cinco años el informe mostraba que Rivadavia presentaba una tasa de analfabetismo del 10,8%, Necesidades Básicas Insatisfechas que llegaban al 49% de la población. Escasa o nula actividad económica, y con dificultades en el acceso a servicios básicos, tales como el agua (en calidad y cantidad). Poca accesibilidad física entre los municipios de departamento, y escasa accesibilidad de telecomunicaciones.

En el caso particular del Municipio de Rivadavia Banda Norte, el informe aseguraba que el 35% de la población pertenecía a la etnia wichi. Había 1% de indocumentados, 11% de analfabetismo. El 35% vivía en viviendas con piso de tierra. El 47% en condiciones de hacinamiento. El 19% no tenía baño. El 25% no tenía electricidad. El 82% no tenía agua caliente y el 36% presentaba signos de mala higiene en el hogar.

«Debemos adaptarnos a la realidad del sujeto del servicio y agotar los esfuerzos y recursos para que el servicio sea de calidad y garantice una buena experiencia», concluía el informe. Hoy parece que esos esfuerzos no se agotaron.