Los efectos de la vacunación COVID y la seguridad de los pasajeros que viajan en avión

Ing. Sandra Carral Garcín.

Los problemas de desestabilización del sector de la aviación civil tienen como origen la renuncia o el licenciamiento de quienes no han querido ser vacunados y los efectos no deseados de la vacunación en personal que sí se inoculó. (Sandra Carral Garcin).

La conferencia llevada a cabo el 5 de julio de 2022 en el marco del Parlamento Europeo, que fue presidida por la diputada alemana Christine Anderson, permitió exponer los riesgos y problemas presentes en el sector de actividad de la aviación civil con posterioridad a la vacunación COVID impuesta a pilotos, azafatas y stewards para poder seguir trabajando.

El caso es que los actuales problemas de desestabilización del sector de la aviación civil tienen como origen, así como en el sector sanitario, la renuncia o el licenciamiento de quienes no han querido ser vacunados, tanto como los efectos no deseados de dicha vacunación en personal que sí se hizo vacunar para poder cumplir con los nuevos requisitos exigidos en el marco de su trabajo.

La seguridad aérea, como todos sabemos, es asumida en un avión por el personal a bordo (pilotos, azafatas y steards). Razón por la cual, la gestión de riesgos de la actividad requeriría un cuidado extremo también en esta cuestión.

Por ejemplo, sobre una población de 24.000 personas que trabajan en este sector en Francia, normalmente con buena salud, pasado el año 2021, el colectivo Navigants Libres* comenzó a observar un número elevado de casos de trombosis, problemas hormonales, pérdida de memoria, fatiga profunda y durable, miocarditis, problemas en el ritmo cardíaco, parálisis facial, AVC, infarto. Según la abogada francesa Diane Protat, representante legal del colectivo, numerosos testimonios fueron reunidos y presentados al Consejo de Estado francés y al OPECST -Office Parlementaire d’Évaluation de Choix Scientifiques et Techniques-, que puso en marcha una comisión en Francia para evaluar los efectos secundarios de la vacunación COVID.

Dentro de los efectos secundarios mencionados, 70% correspondían a problemas hormonales en mujeres, como la desregulación del ciclo menstrual. El testimonio de una azafata en relación con los cambios en su salud, impresiona por la gravedad de los efectos vacunales. Es el caso de una mujer de 43 años que durante 30 años tuvo un ciclo regular (28 días de ciclo menstrual, 3 días de menstruación), a quien luego de un estudio indicado por su médico de cabecera, efectuado un año antes, se le confirmó que tenía un excelente estado de salud. Después de una primera vacuna tuvo algunos dolores y días de fiebre. Luego de la segunda vacuna, una semana más tarde tuvo 18 días de hemorragia, período en el cual sintió que se “vaciaba de su sangre”, con el agregado de sentir que su cuerpo se descomponía. Su médico le respondió que era una reacción normal post-Pfizer, palabras repetidas y confirmadas por su ginecólogo. Una vez consumida la medicación que le había sido propuesta para parar estos efectos de un día para el otro, el resultado fue obtenido a los 5 días. Otros efectos que relata fueron: pérdida de memoria, no poder articular, temblor en las piernas, no podía permanecer parada, no podía salir de su domicilio, no podía vestirse porque inmediatamente estaba manchada (sangraba en coágulos). El médico mientras tanto le aconsejó el seguimiento de un psicólogo, luego un psiquiatra… A la medida que fue recuperando, se hizo ayudar psicológicamente para poder recuperar la aptitud necesaria para realizar su trabajo luego de pasar por esta experiencia muy traumatizante para ella. Como azafata, cumple también la función de seguridad a bordo: si hay un incendio, es ella el bombero, si hay disturbios, ella es la responsable de calmar la situación puesto que fue también formada para eso. Si hay un atentado terrorista, es ella la responsable de no dejar que nadie entre a la cabina donde están los pilotos, y también lo es de otras acciones de seguridad y de alerta para mantener el avión volando en condiciones, aportar el cuidado necesario a cualquier pasajero en situación de ACV, infarto, parto, en suma, debe estar en perfecta forma física y mental para poder reaccionar adecuadamente frente a una dificultad. En su testimonio agregó que muchos colegas no denuncian los efectos secundarios por miedo a perder su empleo, porque su licencia de trabajo está basada en su salud. Tanto el Centre d’Expertise Médical de l’Aéronautique -CEMA- como el centro médico de la compañía aérea, les hacen chequeos todos los años y cada 2 años. Cada 4 meses por su situación debe realizar un chequeo en el primero de los mencionados, y la visita médica para su trabajo es cada 3 meses. Por el momento su carrera oscila y pende de un hilo como consecuencia de los efectos sufridos por haberse vacunado, los cuales le valieron ser puesta en una especie de lista negra según sus propias palabras.

Otro testimonio, citado por la Dra. Protat, es el de un joven treintañero en buena salud. A los 10 días de la primera dosis, observó que su brazo izquierdo estaba muy hinchado, doloroso, rojo y muy caliente. Al día siguiente de la segunda dosis, tuvo gran fatiga, sin poder dormir normalmente, su estado era anormal, presentaba problemas de memoria. Su médico le mencionó que había otros casos similares, y que esos efectos secundarios podían durar varias semanas e incluso meses. Muy sofocado al menor esfuerzo físico, obtuvo una licencia de trabajo durante 10 días. Un mes más tarde retomó los vuelos, pero no tenía ningún recuerdo del último vuelo del día. Al día siguiente el comandante de a bordo le preguntó si era capaz de volar, que en el último vuelo del día anterior “no estaba presente”, que había cometido errores, perdido mensajes de radio. No puede realizar actividad física, cuando se ejercita alcanza 160 a 180 pulsaciones por minuto de frecuencia cardíaca, sin esforzarse demasiado y a los pocos minutos de iniciar el ejercicio en bicicleta de interior.

Desde el punto de vista de la seguridad aérea, la Dra. Protat señaló en la conferencia mencionada que la situación es intolerable, siendo el nivel de riesgo generado por los efectos secundarios vacunales -sólo considerando los conocidos (una pequeña parte del total)- muy superior al nivel de tolerancia aceptado. Teniendo en cuenta el Reglamento N° 1178/2011 de la Comisión Europea, el solicitante del certificado médico para obtener (o mantener) su licencia profesional en la aviación civil, debe estar exento de toda anomalía congénita o adquirida, de toda afección o invalidez activa o latente, aguda o crónica, de toda herida, lesión o secuela de operación, y de todo efecto indeseado o secundario resultante de la toma de toda medicación terapéutica, diagnóstica o preventiva, prescripta o no.

Una acción llevada a cabo por los Navegantes Libres frente al OPECST, logró que este organismo se expidiera a favor de la reevaluación de la relación de beneficio/riesgo de la vacunación para ciertas categorías, entre ellas el personal de aviación civil. El colectivo solicita que la vacunación COVID sea tratada en el marco de la Seguridad Aérea, que se realize un análisis de riesgos exigido por la EASA -European Aviation Safety Agency- en todas las compañías aéreas y centros médicos de la aviación, con una suspensión de la vacunación hasta que se concluya el mismo.

Esta problemática ciertamente involucra no sólo al personal de este sector de actividad, sino también a los pasajeros, así como ya es dominio de las aseguradoras quienes están detectando, no sólo en este aspecto, cuáles son los cambios que marcan la época. En palabras de la diputada Anderson, al cerrar la conferencia, esto es una cuestión de tiempo hasta que las compañías de seguros indiquen que no tomarán más ese riesgo. Es de esperar que esta realidad se tenga en cuenta pronto para no empeorar más el panorama.

Para más información:

Website Navigants libres pour la liberté de voler

https://navigantslibres.fr/