Los condenados de siempre | Pobreza y hambre entre niños, niñas y adolescentes del Chaco salteño

San Martín, Rivadavia y Orán albergan 359 comunidades originarias de la provincia. Un documento oficial asegura que los 3 departamentos están en la cima de riesgo ambiental en materia de infancias y adolescencias en nuestro país.

El documento “Segundo Informe de Situación de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de Pueblos Indígenas en el Chaco Salteño” fue publicado en el sitio web de la Defensoría de los Derechos de las niñas, niños y adolescentes. Son 67 páginas divididos en siete capítulos en cuyo resumen ejecutivo aclara que a raíz de las muertes acaecidas entre diciembre y febrero del año 2020 se declaró la emergencia sociosanitaria en los departamentos de San Martin, Orán y Rivadavia que hace una semana se volvió a prorrogar. Conviene recordar al respecto que conforme la información oficial del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), en San Martín habitan 238 comunidades de pueblos originarios registradas; en Rivadavia 68 y en Orán al menos 53.

No obstante, las muertes por causas evitables – entre 2020 y 2021 – continuaron en el marco de una combinación de factores que para el organismo hacen dramática la situación: inseguridad jurídica sobre los territorios que ocupan las comunidades; desplazamientos producto del avance de la frontera agrícola que impacta en sus formas de vida; dificultades para acceder a derechos elementales como el agua, salud, alimentación o a la protección de la que son titulares las niñas, niños y adolescentes.

Tras aclarar que la Defensoría actuó de oficio en protección de esas infancias desde el momento mismo de su creación -febrero del 2020-, el informe advierte sobre las dificultades para elaborar el escrito por los límites de la información remitida por distintos ministerios salteños al responder pedidos de informes. “Las respuestas han sido parciales e insuficientes (…) en general se limitaron a una enumeración de acciones desplegadas, sin referencias de puntos de partida (diagnóstico/ línea de base) y/o de metas y alcances previstos, dejando ver un repertorio de iniciativas fragmentarias y superpuestas de acciones, una multiplicidad de espacios solapados e inconexos de intervención, sin coordinación estratégica y diagnóstico integral que oriente las mismas” destacan.

Ese material, diversas entrevistas realizadas a caciques y referentes sociales de la zona, documentos oficiales y denuncias realizadas ante la Defensoría constituyen la materia prima de lo publicado. A pesar de los límites de esa documentación, la Defensoría no duda en resaltar que los «3 departamentos referidos están en la cima de riesgo ambiental en materia de niñas, niños y adolescentes en nuestro país según el informe reciente del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF)». En medio de ese drama, la situación se multiplica en las comunidades originarias.

Los datos empíricos que dan fuerza a la generalización son numerosos. Tantos que acá no tenemos más remedio que sintetizarlos: según datos del informe de Unicef Argentina, los indicadores de NBI son notablemente más altos en los hogares indígenas que en los no indígenas; el Censo 2010 registró la presencia de al menos un indicador de NBI en el 9% de los hogares no indígenas, mientras que en los indígenas ascendía a 17% y en zonas rurales aumentaba al 35%; en materia de nutrición, estudio de UNICEF en base a registros del Programa de Atención Primaria de la Salud, señalan que “los problemas de malnutrición por déficit (bajo peso y baja talla) poseen una prevalencia de 18% entre originarios frente al 5% que presenta la población infantil no indígena; según datos publicados en 2015, en el NOA la tasa de mortalidad en la niñez fue del doble para las niñas y niños indígenas que para quienes no son indígenas.

Muertes

Si lo expuesto ya es todo un drama, las cifras de decesos que se sostienen a lo largo de los años provocan una mezcla de rabiosa tristeza. El informe 2010 del INDEC muestra que la mortalidad infantil en pueblos originarios fue de 38,1%, mientras que en el resto de la población fue de 14,5% siendo las principales causas de la mortalidad neonatal el bajo peso al nacer y la prematurez, mientras la mortalidad pos neonatal las neumonías y diarreas. “Estas causas de mortalidad están estrechamente relacionadas con la malnutrición materna e infantil” lamenta el escrito.

Pero las cifras se repiten de manera alarmante según las distintas fuentes: Salta presentaba una tasa de mortalidad infantil de 10,6 para el 2018 por mil nacidos vivos según la Dirección General de Estadísticas de la provincia. La cifra superaba la media nacional que es de 8,8 de acuerdo al INDEC, pero en los pueblos originarios de nuestra provincia el índice es aun mayor: sólo en el Departamento de Rivadavia durante el año 2020 la tasa de mortalidad infantil se ubicó en 18,9 por mil nacidos vivos.

De acuerdo a datos del Ministerio de Salud de Salta, en el primer trimestre del 2020 se reportaron un total de 113 casos de mortalidad infantil en la provincia. El 59% de estas muertes corresponden a los departamentos en donde se declaró la emergencia sociosanitaria: 30 casos en San Martín, 20 en Orán y 17 en Rivadavia. “Para el tercer trimestre de 2020, el Ministerio de Salud informó que 41 niñas/os fallecieron en los tres departamentos de la zona de referencia; alcanzando la cifra de 108 niñas y niños fallecidos en el año 2020 en la región el Chaco Salteño” destaca el informe.

“En lo que respecta a 2022, según trascendió públicamente, fuentes oficiales del Ministerio de Salud provincial informan que, durante los primeros tres meses fallecieron 79 niños y niñas de hasta 5 años. El 56 por ciento de estos fallecimientos, lo cual involucra 44 chicas y chicas, se registraron en el norte provincial, de los cuales 12 niños y niñas eran de Santa Victoria Este. Según los meses analizados en 2022, de las 44 muertes que se registraron en el norte provincial, 25 niños y niñas fallecieron en enero (históricamente el mes más crítico en el norte provincial, en cuanto a la salud de las infancias) 6 en febrero y 13 en marzo”.

Sobre las causas de esas muertes tempranas, el informe destaca para el año 2017 algunas que muy probablemente sigan actuando hoy: patologías relacionadas con el bajo peso de las/os niñas/os o de sus madres. Las condiciones se repitieron en el segundo trimestre de 2021 cuando 1746 niñas y niños menores de 6 años presentaron alguna alteración antropométrica y/o nutricional. “Entre ellos, el 37% se corresponden a niñas/os pertenecientes pueblos originarios, residiendo el 80% en los departamentos declarados en emergencia sociosanitaria (Orán, San Martín y Rivadavia). En este mismo período, entre las niñas y niños de 0 a 5 años que habitan en la Zona Sanitaria Norte – a la cual pertenecen los tres departamentos que nos ocupan- 7543 tiene riesgo nutricional, 470 bajo peso y 44 muy bajo peso”. Un dato más: en marzo de 2022 el gobierno salteño dio a conocer las cifras oficiales sobre la muerte de niños y niñas en la provincia. De los 79 fallecidos de hasta 5 años entre enero y marzo en toda Salta, 45 de ellos habitaban el Chaco Salteño.