En una provincia que históricamente asocia la diversidad sexual a lo pecaminoso, la decisión del gobierno de la ciudad es destacable: homenajear a un colectivo siempre relegado por la “casta salteñidad”.

Difícil encontrar registro sobre un gobierno que rememore la fecha que es un símbolo de la diversidad sexual en una provincia que suele ningunearla o condenarla en el peor de los casos. La municipalidad optó por reivindicarla coloreando el logo del gobierno con los colores del Orgullo, mientras a la tarde se suma a las celebraciones con actividades que se realizaran en las inmediaciones del Parque San Martín.

Las acciones previstas para hoy domingo 28, incluyen el pintado de sendas peatonales con los colores de la bandera de la diversidad entre San Martin y Lavalle, mientras mañana lunes se realizará en el Centro Cívico Municipal (CCM) una mesa de trabajo con referentes de organizaciones locales para la elaborar de un plan de inclusión de la diversidad en las políticas públicas. El jueves pasado, por su parte, se concretó la firma de un “Acuerdo de Cooperación” entre el Ente de Turismo de la Ciudad y la Cámara de Comercio Gay Lésbica Argentina (CCGLAR).

El Día del Orgullo se remonta a los hechos ocurrido una 28 de junio de 1969 en Stonewall -New York- donde el colectivo de la diversidad y los más marginados de entre ellos (travestis ydrag queens) se cansaron de los hostigamientos y las razzias policiales y protagonizaron una rebelión.

La revuelta de Stonewall fue un “basta” colectivo; también la clara decisión de abandonar los rincones donde habían sido relegados por la “sana moral”; y también una rebelión del lenguaje que subvirtió el significado de términos que hasta entonces denotaban humillación y odio. Por eso resultó lógico que, corriendo el año 1973, en la revista Así, un referente del Frente de Liberación Homosexual argentino, Néstor Perlongher, declarara que el orgullo gay significaba el claro “intento de alentar a los hermanos de lucha y destruir el complejo de culpa y vergüenza que desde nuestra infancia y durante los años de existencia arrastramos como producto de la educación represiva y antihumana del sistema”.

Stonewall como acontecimiento que consolida una identidad que fue la condición de posibilidad para exigir a lo establecido demandas políticas concretas que ampliaran derechos. Políticas inclusivas que para nada resuelven los muchos y dramáticos problemas que aún persisten, aunque sí convirtieron a nuestro país en un punto de referencia para colectivos de otros países que abrazan dos banderas acá legalizadas. Que un gobierno como el de la ciudad de Salta se sume a la demanda no deja de resultar un avance.