Litio en Argentina y en Salta | La fiebre que no termina de estallar

Todos hablan del litio como mineral estratégico pero las inversiones son pocas y el desarrollo vinculado a ese mineral no llega a provincias como Salta que cuenta con yacimientos. Un informe advierte que las expectativas exageradas van a frustrarse.

Por ahora está claro que nadie corre a la puna argentina para tratar de enriquecerse con el llamado «oro blanco»: el litio. Ese mineral cuyo principal uso (o al menos el más redituable) son las baterías para artefactos eléctricos que hoy emplea el 39% de la producción, aunque se calcula que para 2026 tal porcentaje se elevará hasta 70% por una razón simple y sencilla: la multiplicación de dispositivos móviles que cada vez más se vuelven esenciales en la cotidianeidad humana.

Un informe publicado hoy por el diario Ámbito Financiero y que lleva la firma del periodista Matías Ortega, enfatiza que para dimensionar la demanda que tendrá el litio en los próximos años basta con repasar algunas cifras: según el último informe anual de Mobile Economy la cantidad de usuarios de teléfono celulares en el planeta ya supero la población mundial con 7.800 millones de equipos activos cuando la cantidad de usuarios es de 5.000millones. A ello hay que sumarle los millones de otros dispositivos móviles.

Con ese escenario, hace años que se habla de la oportunidad única con la que contaran Argentina, Chile y Bolivia que conforman el llamado «Triángulo del litio» porque entre los tres países poseen el 68% de la existencia conocida en el mundo. Ahí no más se anotan las posibilidades de las provincias de Jujuy, Salta y Catamarca en donde está el 17% del total de recursos, mientras que el desierto de Atacama, en Chile, y el de Uyuni, en Bolivia, tienen el 21% y 30% respectivamente.

“Hay razones para que la Argentina sea un destino atractivo para las inversiones, incluso por encima de sus vecinos. El Gobierno de Evo Morales nacionalizó sus reservas y prohibió la inclusión de capitales extranjeros en la explotación del metal; en tanto que Chile, al menos hasta ahora, tiene limitada la cantidad de licencias en la zona cordillerana. Es por eso que empresas de Japón, China, Corea del Sur, EE.UU., Francia, Canadá y Australia pujan por quedarse con los permisos de explotación en nuestro país”, enfatiza el informe publicado por Ámbito Financiero.

En ese contexto de oportunidad para la Argentina, el avance de las compañías extranjeras en una batalla por quedarse con la mayor parte posible del negocio encendió la atención de las tres provincias más implicadas, las cuales decidieron conformar la «Mesa del litio» para poner reglas claras al juego.

No obstante todo ello, es claro que aunque suena mucho todavía nadie ha sido testigo de una verdadera fiebre por el litio. Y en ese sentido, el informe de Matías Ortega recupera el trabajo titulado «El Litio: una oportunidad -Estado de situación-Perspectivas- Mercado», en donde la Subsecretaría de Desarrollo Minero advierte que «los recursos de litio no están tan concentrados como se cree», en función de que en distintas partes del mundo se está profundizando el desarrollo de los proyectos y descubriendo nuevos yacimientos. Países como China, Australia, y EE.UU. están extrayendo grandes cantidades de material.

«Muchas veces se sobrevalora la importancia de tener recursos como si pudieran fijarse condiciones de cartelización por parte de uno o un grupo de países. La verdad es que esto es una utopía. El litio está en el grupo de los elementos con yacimientos económicamente explotables más abundantes en relación con la demanda. Los recursos identificados actualmente en el mundo alcanzarían para abastecer a la demanda mundial por más de 1.300 años. Sólo Australia, por citar un ejemplo, podría abastecer a todo el mundo en los próximos 60 años», señalan fuentes oficiales.

Y, al respecto, advierten: «El mercado del litio es muy pequeño en relación con otros productos minerales como el cobre, el oro o el hierro. Por lo pequeño del mercado y abundante como recurso, el mayor desafío es ingresar al mercado ya para aprovechar esta ventana de demanda porque en el mediano plazo podría llegar a saturarse la oferta lo que desalentará el ingreso de nuevos proyectos por exceso de la misma».

De hecho, a fines de febrero, analistas de Morgan Stanley lanzaron un pronóstico que al menos modera la euforia sobre el futuro del litio. Para los expertos del banco, a partir de 2019 habrá «excedentes significativos» de este elemento debido a la gran cantidad de nuevos yacimientos que estarán activos y porque el crecimiento del mercado de autos eléctricos será «insuficiente» para compensar el aumento de la oferta de litio. Así, el precio de la tonelada, que en los últimos años se duplicó, sufriría un desplome. La evaluación indica que perdería un 45%, con lo que bajaría de los algo más de u$s13.000 a unos u$s7.000 para 2021.