Las Pymes advierten que las medidas del gobierno nacional no les permite sobrevivir

La suba de las tasas de interés de la semana pasada acentuará la situación compleja de las pymes. Desde el sector advierten que se profundiza la crisis en la cadena de pagos, con cheques rechazados que se acumulan y postergación de pagos.

«La consecuencia concreta de la suba de tasas al 40%, primero, y luego al 45%, ha sido una acentuada caída de la actividad industrial y comercial de las pymes», dijo a Tiempo Pedro Cascales, secretario de Prensa de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). El BCRA elevó su tasa de interés de referencia al 60% anual el jueves pasado.

La entidad indicó la semana pasada que la producción de las pymes industriales cayó un 7,3% interanual en julio pasado. Cascales adelantó que el anuncio de las ventas minoristas de los comercios durante agosto –que se hará esta tarde– dará una caída igual o mayor.

En las pymes, las altas tasas profundizan los problemas previos, generados por la caída de la actividad: esta hace que el giro comercial sea menor al previsto; entonces, para cubrir los baches del día a día precisan financiamiento de corto plazo, «pero ahora está fuera de nuestro alcance», explicó un empresario. En estas condiciones, agregó, «muchas pymes comenzarán a languidecer ya que para los empresarios va a ser mejor no producir hasta que mejoren las condiciones económicas y financieras».

De acuerdo con todos los consultados, las pymes sobreviven privilegiando el pago de salarios y postergando otras erogaciones. «Hoy existe un importante stock de deuda impositiva que van acumulando las pymes», advirtió Cascales.

La postergación de pagos en la cadena comercial es otra de las vías que se emplea entre las pymes para sobrevivir a la asfixia financiera. Pero el problema es que «se acumulan cheques sobre cheques y como uno no logra generar los ingresos suficientes para cubrir la cuenta corriente, terminan siendo rechazados. Vamos a una ruptura de la cadena de pagos», alertó el empresario autopartista.

La devaluación del peso de la última semana, en torno del 21%, agregó más nafta al fuego ya que los plazos largos de pago no incluyen un seguro contra la devaluación de la moneda. Para quienes tienen que comprar insumos cotizados en dólares, es un dolor de cabeza por el desfasaje que se produce entre sus ingresos (desvalorizados) y sus gastos (a valor dólar).