Omar Exeni.

Luego de que Ezequiel Rodríguez denunciara que la fiambrería de Omar Exeni se beneficiaba a través sus empleados y las ayudas de Nación, aparecieron elementos que dan fuerza al testimonio. (Daniel Avalos)

La historia transcurrió en fiambrerías. A veces en la ubicada en Ituzaingó entre San Martín y Mendoza, y otras en San Martín 795. Los protagonistas son el diputado Omar Exeni (socio de Exeni Lácteos S.R.L) y el desocupado Ezequiel Rodríguez. El primero forma parte de la clase alta salteña por cuna y herencia; el segundo transita las calles poceadas del barrio San Francisco Solano sumando y restando con los dedos para ver si llega a fin de mes. La trama es harto recurrente: la del mandón que parece sentirse pleno cuando abusa de quien, por el revoleo de la vida, quedó por debajo suyo.

Municipalidad de Salta

Rodríguez contactó a CUARTO en octubre tras leer un artículo en el que dábamos cuenta de la extraña pericia empresarial del “diputado PYMES”: 125 cheques rechazados entre enero de 2019 y febrero de 2020, por una suma de 5.359.265 pesos. Por entonces decidió entonces suspender el relato su historia. Creía que el diputado entraría en razón y todo se resolvería por las buenas. Un mes después, el contacto se restableció y abundaron detalles del asunto que Exeni sigue desde la comodidad de su banca parlamentaria y Rodríguez desde la callada desesperación de un desocupado a punto de ser padre.

Su despido se concretó el 18 de septiembre. Una carta documento rubricada por el diputado lo acusaba de haberse quedado con 430 pesos, de maltratar a clientes y de haber ejercido una virulenta agresión verbal contra un personal jerárquico de la firma. “Por todo lo expuesto es que le comunicamos fehacientemente que queda despedido con justa causa por su propia y exclusiva culpa. Le informamos que en los plazos de ley se pondrá a su disposición su liquidación final y certificaciones laborales”, finaliza el escrito.

Rodríguez niega la versión. Su verdad quedó expuesta en la carta documento que remitiera a Exeni el 1° de octubre. Allí asegura que el empleador ejecutó maniobras de todo tipo para forzar la desvinculación “por un arreglo muy inferior al que corresponde por ley”. Le informamos que, aun cuando no tuviéramos por qué descreer de sus palabras, la versión resultaba incomprobable. Rodríguez desenfundó entonces su teléfono y mostró un chat de WhatsApp con una de las administrativas de la firma. Él le pedía “novedades” de “lo suyo” e informaba de las acusaciones de las que era objeto en la carta documento. La respuesta que obtuvo fue la siguiente: “Hola Eze! No te lo puedo creer… No. No escuché nada de lo tuyo. Pero todos sabemos que eso es mentira”.

La calificación “incomprobable” perdió la fuerza original con esa captura de pantalla y ahí nomás consultamos al denunciante por el contenido del audio mencionado. Resultó que el mismo es atesorado con celo por quien siente que es una de las pocas cosas que le pueden permitir fisurar el relato del poderoso.

Allí Exeni habla de lo “enquilombizado” que está, de la falta de dinero que padece y la necesidad que tiene de despedir gente. Luego arranca la coloquial negociación que por momentos resulta tan cariñosa –“querido Eze”– que nadie sospecharía que el que habla es un empleador que soportó el “robo” de 430 pesos y quería salvar el honor de su empleado jerárquico maltratado por el “desleal” trabajador a despedir. Tras la introducción, Exeni le informa a Rodríguez que solo tiene dos alternativas para ofrecerle: 150 mil pesos en cuotas de 25 mil o un juicio que durará entre 5 y 6 años. Si el “arreglo” era pertinente o no, lo desconocemos. Lo seguro es que el audio que aquí compartimos registra que la posibilidad de manejarse según la ley como pedía Rodríguez no estaba contemplada por el diputado.

 

Rodríguez relató luego su recorrido por Exeni Lácteos: comenzó a trabajar en julio de 2015; su categoría era la de vendedor “A”; a veces trabajaba en el local de calle Ituzaingó, otras en el de Avenida San Martín; sus horarios iban de 8,30 a 12,30 y de 17,30 a 20,30; tenía la mitad del sueldo en blanco y la otra en negro; le debían algunas diferencias y también el aguinaldo. Cada uno de esos puntos fue negado por Exeni en otra carta documento del 7 de octubre, aunque muchos saben que empleados precarizados como Rodríguez suelen tolerar situaciones como las denunciadas para escaparle a la pesadilla del desempleo.

Al pésimo tiempo se le sumó la tormenta de la pandemia. Por las restricciones que todo el mundo padeció, pero fundamentalmente por el ilegal uso que la firma habría hecho de la herramienta con la que el Estado nacional buscó amortiguar los efectos del aislamiento y el parate económico: la Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) que incluía – entre otros objetivos– asistir a firmas privadas con el pago de un porcentaje del sueldo a sus empleados.

Rodríguez asegura que Exeni Lácteos SRL exigía a sus empleados poner a disposición de la firma parte de los montos depositados por el Estado. En su caso era poco más de 16 mil pesos de su sueldo en blanco, que rondaba los 22 mil. La entrega era luego repuesta, aunque Rodríguez dice desconocer las razones del inusual pedido que él acató durante el primer mes, retaceó en el segundo y se rebeló en el tercero. En ese punto, CUARTO le indica otra vez que la versión es incomprobable; pero Rodríguez desenfundó otra vez una conversación de WhatsApp. En este –dice Rodríguez– le explican cómo y cuánto debe extraer del cajero y cuánto debe dejar según lo acordado. El trabajador despedido comparte la nueva captura de pantalla, pero ruega borrar datos de la persona que le daba indicaciones a la que define como pieza cautiva de planes que ni diseñaba ni aprobaba.

Para Rodríguez, su desacato a ese abuso ilegal explica su derrotero laboral: la prohibición de ingresar al negocio a mediados de septiembre para cumplir sus tareas, la exposición policial que realizara en la Comisaría Segunda para dejar constancia de tal situación y la carta documento que ya reseñamos. Su relato en el programa Cuarto Oscuro (FM La Cuerda 104.5) en el día de ayer, revivió el tema que parecía destinado a evaporarse. El resumen de su testimonio por CUARTO generó que otros micrófonos amplificaran su drama y que a nuestra redacción llegaran nuevos testimonios y audios que registran la forma en que el diputado-empresario utiliza la amenaza de la quiebra para lograr que sus empleados acepten reducir sus salarios, confirmando así que el dinero y una banca de diputados no vuelven mejores a las personas.