Es lo que indica un informe elaborado en el año 2014. Desde la cartera educativa nacional solicitaron un nuevo relevamiento antes de avanzar con la reapertura de las escuelas.

En momentos donde el 90% del país, salvo el AMBA y Jujuy, planifica la vuelta a clases, no todas las escuelas están en condiciones de cuidar a sus alumnos de la pandemia. La razón: la falta del líquido vital para la vida humana.

Municipalidad de Salta

Los salteños sabemos de esa carencia a lo largo y ancho del territorio provincial, pero particularmente en los municipios del norte. La situación, no obstante, se repite en el país. De acuerdo al último informe elaborado por el Ministerio de Educación de la Nación, son 4.500 las escuelas que no tienen acceso a agua segura y las provincias más afectadas se encuentran en el norte: Catamarca, Corrientes, Chaco, Formosa, Jujuy, Misiones, Salta y Santiago del Estero.

“Como esos datos se desprenden del censo nacional realizado en 2014 a los 63.390 establecimientos educativos del país, desde la cartera que conduce Nicolás Trotta solicitaron un nuevo relevamiento antes de avanzar con la reapertura de las escuelas. En este contexto, sería impensable que los alumnos vuelvan a las aulas sin contar con las mínimas condiciones de higiene personal, según lo establecen los protocolos sanitarios”, destacó el sitio Infobae en su edición de hoy.

Desde Proyecto Agua Segura -que diseña e implementan iniciativas para solucionar el acceso a agua segura en zonas urbanas, periurbanas y rurales- señalan que el principal problema que provoca la falta de este recurso en las escuelas es “el ausentismo por enfermedades relacionadas al consumo en agua en mal estado, como la diarrea, y problemas físicos por el acarreo constante de agua por varios kilómetros”.

De acuerdo al relevamiento cualitativo que viene realizando desde 2015, Proyecto Agua Segura tiene registradas 1.180 escuelas en el país que no tienen un suministro o acceso seguro a este recurso, lo que impacta negativamente en 118.811 alumnos.

“La diferencia entre el agua potable y el agua segura es el proceso. El agua segura es la que se puede consumir y se utiliza para la higiene personal y hogareña. No tiene que tener virus, ni bacterias ni metales disueltos. Si al agua de lluvia la hervís para sacarle todos los parásitos, la convertís en agua segura aunque no sea potable, como también al agua de río o de pozo”, detalló a Infobae Manuel Sauri, Director Ejecutivo de Proyecto Agua Segura, una empresa social que trabaja activamente en el cambio de hábitos de higiene en zonas rurales y barrios de emergencia.

Mientras que en el norte de Argentina, el principal problema es el acceso al agua; en los barrios vulnerables de cualquier urbe, el problema pasa por la calidad porque las cañerías están a muy pocos metros del nivel del suelo y se contamina con los desechos cloacales.