La Salta del siglo XX | Los setenta: el reformismo de Ragone y la revolución de Armando Jaime

“Lucha de clases. Teoría y proceso histórico en la provincia en la 2° mitad del XX”, es el tema a desarrollar en el seminario que se dicta en la U.N.Sa. El historiador Carlos Abrahan habló del abordaje realizado que rompe con posturas canonizadas.

El seminario que escapa a los cánones historiográficos clásicos ya puede computar un gran mérito: haber sostenido el interés de quienes asisten. Comenzó el 16 de agosto y desde entonces todos los martes desarrolla ejes históricos poco explorados por las investigaciones locales: las corrientes anarquistas y socialistas; la consolidación del movimiento obrero antes de la emergencia del peronismo; la consolidación del propio peronismo o el anclaje en Salta de los distintos modelos de país fueron algunos de los temas analizados.

Ahora es el turno de los años 60 y 70 del siglo XX, cuando la palabra “revolución” gozó de un gran prestigio y se materializó en partidos, organizaciones de distintos tipo y referentes que apostaron a transformarlo todo. Carlos Abrahan, Alejandra Soler y Alejandro Galvan serán los encargados de disertar al respecto el martes 11 de octubre y el próximo 19. Ambos módulos en el aula 50 del predio universitario. Abrahan habló de ello en el programa CUARTO OSCURO que se emite por FM La Cuerda (104.5) y lo primero que resaltó es que la provincia estuvo claramente incorporada a la ebullición política que atravesó al mundo, a la región y al país en esos años.

“La historia tradicional no la reflejó y nosotros comenzamos a trabajar en esos enfrentamientos sociales. En la provincia se produce lo que nosotros llamamos el “salteñazo” (mayo de 1969) antes del Cordobazo, pero hay muchos otros: en 1968 hay uno que es anterior al “salteñazo”; en 1970 hay dos: uno en Orán conocido como el “oranazo” y otro en la capital al que tal vez se pueda llamar el segundo “salteñazo”; otro enfrentamiento social importante se dio en 1972 que sería el tercer “salteñazo”; también en ese año está el “animanazo”. Una cantidad de enfrentamientos sociales y huelgas que todavía esperan ser estudiadas, sobre todo las luchas que se dieron durante el gobierno peronista en los años 1974, 1975 y hasta 1976. Es la parte del ascenso de la lucha de clases en Salta que se relaciona con la consolidación de alianzas sociales y políticas, ascenso al que le sigue un descenso hasta la derrota de este proceso revolucionario que se va a producir en 1976 con la dictadura militar”, destacó.

El historiador remarcó entonces que en los módulos que vienen buscarán poner luz sobre ese proceso, visibilizar cómo la historiografía tradicional evitó el análisis y también ejecutar un abordaje de la teoría – particularmente la marxista – que permite montar coordenadas para ir al encuentro de los datos empíricos que luego se procesan y analizan. “No caemos en un ensayismo o un teoricismo. A estas conceptualizaciones que sirven para analizar otros contextos vamos a tratar de emplearlas para la provincia”, advirtió.

Carlos Abrahan.

Puesto a pincelar el escenario político social de la Salta de entonces, Abrahan precisó: “En esos años se pueden ver tres fuerzas sociales que pugnan: fuerzas reformistas cuyo representante más importante es Miguel Ragone que no logra cambiar la situación de la provincia; una fuerza contra revolucionaria representada por figuras que van desde burócratas sindicales a personas que formaron parte de distintos gobiernos; y agrupamientos revolucionarios con una figura que nosotros consideramos importante como lo fue Armando Jaime”, destacó en relación al fundador del Frente Revolucionario Peronista que en Salta conjugó marxismo con peronismo durante los años 70.

Consultado si la tesis del “reformismo de Ragone” podrían generar rechazo en sectores del setentismo salteño, el historiador consideró que no se trata de “discutir las valoraciones personales sino las valoraciones políticas (…) “Todos estos cuadros políticos debaten programas, debaten y tratan de armar alianzas, algunos quieren transformar la realidad, otros quieren maquillarla o modificarla tenuemente como fue el caso de Ragone y otros defendieron los intereses que después se terminaran imponiendo y que fueron los intereses de la burguesía y de la dictadura”, sentenció.

Poniendo el foco otra vez en los proyectos de Ragone y Jaime, el entrevistado precisó: “El proyecto revolucionario de Armando Jaime radica en que intentó consolidar una alianza entre obreros y estudiantes que habían tomado conciencia que estaban ante una situación revolucionaria y a partir de allí estructuran un partido. Jaime iba a ser candidato a vicepresidente en una fórmula con Agustín Tosco [líder del gremio de Luz y Fuerza de Córdoba y referente nacional]. En un acto en Chaco reunieron 15 mil personas. Es decir, no estamos hablando de una fuerza minoritaria. También tenían una proyección nacional con un planteo básico: transformar el país y producir una revolución. Ragone tiene otro proyecto que esta enlazado con el gobierno peronista que termina apoyando el proceso de represión en los últimos años del gobierno constitucional, con un Perón que incluso da el visto bueno para la constitución de la Triple A. No se trató de un Acta oculta, fue publicado en los diarios. En ese marco Ragone prohíbe en la provincia todo acto público tras el asesinato de Rucci e incluso manda a reprimir el acto por el aniversario de la muerte del Che Guevara. Cuando digo que era reformistas digo que lo fue hasta un momento determinado y luego dijo – en un acto público – ´basta de molestar y vamos a poner orden´. Uno de los posibles motivos de su caída es que no pudo poner orden”, explicó.

No obstante, el historiador adelantó también que más allá del análisis de las figuras buscan identificar protagonistas colectivos que fueron los estudiantes y los obreros. “Como muchas veces pasa, este tipo de protagonistas son anónimos en la historia. Hablamos de los estudiantes secundarios, de la universidad pública, también de la católica, de los obreros estatales, de las firmas privadas que se animan a romper el lazo con los dirigentes traidores y hasta echarlos de los sindicatos. Esos procesos también hemos intentado rescatar y creemos que ayudan a comprender hoy la historia”, concluyó.