“Jesús no podía festejar sus cumpleaños, porque no tenía día de nacimiento” (Eduardo Galeano, del libro “Los hijos de los días”).

“En el año 354, lo cristianos de Roma decidieron que él había nacido el 25 de diciembre. Ese día los paganos del norte del mundo celebraban el fin de la noche más larga del año y la llegada del dios Sol, que quería romper las tinieblas.

El dios Sol había llegado a Roma desde Persia.

Se llamaba Mitra.

Pasó a llamarse Jesús”.