Carlos Fayt

Fue Juez de la Corte Suprema de Justicia entre 1983 y el 2015. Los anti K lo convirtieron en símbolo de independencia judicial por sus peleas con Cristina Kirchner, aunque nada se decía de las denuncias que la justicia cajoneó y la prensa calló.

Una jueza federal de San Martín, Martina Forns, reveló que denunció por acoso sexual y laboral al fallecido juez de la Corte Suprema, quién murió a los 98 años y se mantuvo en su cargo hasta los 97, cuando ya le debían llevar los expedientes a su casa para que los firme. Fayt había conseguido durante la era menemista una sentencia de sus colegas de entonces que lo habilitaba a seguir en el cargo después de los 75 años.

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Forns aseguró que su presentación fue cajoneada y ella tuvo que irse presionada del tribunal. Entonces era secretaria de uno de los supremos ya fallecido, Enrique Petracci, quien tenía el despacho al lado del de Fayt, por lo que a menudo veía salir a sus empleadas del despacho llorando desconsoladas.

Las víctimas habrían sido dos, según detalló Martina Forns al diario Página/12. Los hechos ocurrieron en el año 1988 y generaron un escándalo en el Palacio de Justicia por los relatos que circulaban y que terminaron en la apertura de un sumario interno.

Forns y otro secretario fueron citados como testigos y contaron lo que sabían. «No logré que tuviera ninguna consecuencia para Fayt. Todavía hoy en el Poder Judicial no hay un mecanismo para hacer y que se investiguen estas denuncias. Hace falta la capacitación obligatoria con perspectiva de género y que en el proceso de selección de jueces se determine si tienen denuncias de acoso o abuso, y en se suspenda su participación hasta que se resuelva», declaró la mujer al periodista Pablo Duggan en Radio 10.

“El sumario interno por la denuncia de abuso y acoso contra Fayt en la Corte estuvo a cargo el ex supremo Augusto Belluscio, cuyo secretario era el otro testigo junto con Forns. Las víctimas terminaron eyectadas hacia otras dependencias tribunalicias. A Forns le dieron un contrato en la Cámara de San Martín. Tres supremos le aseguraban que la denuncia podía llegar a derivar en la destitución del supremo, pero nada de eso ocurrió. Ella, recuerda, se había ido a vivir sola por esa época, y recibía llamados anónimos tortuosos por las madrugadas”, resaltó el diario porteño en su edición de hoy.