La desinformación vence al preservativo | Aumentan las enfermedades de transmisión sexual

Las enfermedades que se contagian por vía sexual parecían extintas con la llegada del preservativo, pero la sífilis, gonorrea y el HPV han tenido un rebrote en los últimos años.

Un ejemplo lo conforma: el Hospital Muñiz de Capital Federal comenzó a registrar estadísticas desde principios de año y aseguraron que están viendo alrededor de 50 casos por mes de sífilis infectante, aspecto que se multiplica si se computan los casos no detectados.

La situación es sorprendente si se tiene en cuenta de que el preservativo es un método de cuidado que viene siendo difundido desde hace décadas. El diario Clarín entrevistó al psiquiatra y sexólogo Walter Ghedín quien aseguró que existen personas que se resisten a tomar recaudos teniendo conocimiento de los riesgos personales o de pareja. Es decir, el que no lo usa, sabe a lo que se expone. Según el experto en los jóvenes se combina la falta de información y la osadía juvenil. “La representación de la potencia viril como refuerzo a la estima sigue ejerciendo su influencia. Los hombres quieren ‘sentirse seguros’ a la hora del encuentro erótico, lo cual los lleva a no usar profilácticos por temor a perder sensibilidad, cuestión que es falsa.»

Otra causa del incremento de este tipo de enfermedades es la desinformación. Según la ginecóloga del Hospital Italiano, Florencia Salort, «la gente cree que solamente el sexo pene vagina puede llegar a contagiar las ITS, pero la realidad es que tanto el sexo oral como el sexo anal también lo contagian. El sexo oral contagia, ni hablar si se traga el semen, y el sexo anal es el que más contagia porque la mucosa del recto tiene muchísimos más vasos y posibilidad de romperse en la relación sexual, tanto heterosexual como homosexual.

Otro tema que tiene que ver con la desinformación es pensar que una primera relación no contagia, cuestión que es falsa. También es falso el argumento de ‘no tengo ninguna lesión ni herida por donde pueda ingresar o trasmitir el virus’. Las microlesiones que se producen por la fricción entre las mucosas se ponen en contacto con la sangre o el semen.

Luego de desterrar mitos, viene el segundo paso, ¿cómo ir de frente con el compañero sexual si sospechamos o que somos portadores o si nos queremos prevenir? «Hay que terminar con la idea de que la unión de pareja solo podría sostenerse si la verdad se oculta, sin considerar otras razones que tejen la trama vincular como el amor, el respeto, la contención, los proyectos y la capacidad para afrontar los problemas que surjan. Las parejas refuerzan la unión cuando encaran juntos las situaciones críticas que se presenten, incluida una enfermedad de trasmisión sexual, pidiendo análisis, informando y previniendo». Ghedín.

Flor Salort, finalmente, arriesga una hipótesis para el rebrote en dos grupos etarios: “Las mujeres en la post menopausia porque no tienen riesgo de embarazo; y la gente mayor de 50 años porque tiene más posibilidades de tener disfunciones eréctiles (ni hablar si se ponen un preservativo). Tienen la excusa de que no pueden tener la erección y esto forma un círculo vicioso porque ellos no quieren usarlo y la pareja admite o da su consentimiento de no usarlo porque no quiere perder a esa persona. Con respecto a los jóvenes, muchas veces se lo ponen mal, se rompe, no lo saben usar. O lo ponen al final, como un coitus interruptus, tampoco sirve”.