Son datos del Laboratorio de Análisis Regional y Teledetección de la Facultad de Agronomía de la UBA.

En los últimos suele enfatizarse que el gran problema de los pueblos wichís de la provincia de Salta es la falta de acceso al agua segura. La afirmación es real, aunque tiene el inconveniente de invisibilizar el otro gran problema wichí: la perdida de territorio y la falta de titularidad de otros. Lo último es un reclamo constante que los wichis pudieron resolver parcialmente en 2014, a través de un reclamo llevado ante la Comisión Internacional de Derechos Humanos (CIDH).

Municipalidad de Salta

“A pesar de esto, ninguna maniobra de puesta en valor y ordenamiento del territorio fue iniciado” resaltó un informe del Equipo de Investigación del diario Perfil que realizó un informe sobre la problemática del agua en el lugar, pero se dio de bruces con el problema de la tierra. “La falta de infraestructura y las promesas incumplidas son una constante”, dijo a ese medio Livio Gutiérrez, un poblador que hace más de veinte años vive en una comunidad wichi de 5.000 habitantes a 45 kilómetros Embarcación, departamento de San Martín.

“Hasta el momento no recibimos respuestas oficiales a la problemática”, agregó Gutiérrez al Equipo de Investigación. En sus inicios los wichis, denominación que se les adjudicó en 1990 a cambio del término “mataco”, se encontraban localizados a lo largo de los ríos Pilcomayo y Bermejo, entre otros, pero debido a su gran crecimiento demográfico fueron migrando al oriente de la provincia de Salta y en el occidente de Chaco y Formosa. En Salta, hay más de 30.000 pobladores en zonas periurbanas y otros que están en áreas rurales.

“Las tierras que hoy ocupan son reducidas comparadas con la que poseían sus ancestros ya que, progresivamente, fueron perdiendo territorio. Según datos del Laboratorio de Análisis Regional y Teledetección de la Facultad de Agronomía de la UBA, entre 2008, año de la entrada en vigencia de la ley de bosques en la provincia de Salta, y 2018 se desmontaron 55 mil hectáreas”, enfatiza el informe.

Por supuesto, el desmonte y la destrucción de los ecosistemas en estas áreas obligaron a numerosas familias originarias a migrar y trajo serias consecuencias desde el punto de vista social y ambiental, advierte la Red Agroforestal Chaco Argentina. “Quienes habitan en zonas rurales, están dispersos y son los que padecen con mayor intensidad las consecuencias de la falta de acceso a los servicios básicos”, se resaltó.