El vertedero (Foto: New York Times)

La publicación estadounidense le dedicó un extenso artículo a la situación actual en el país. A través de texto e imágenes generaron un retrato de las consecuencias del macrismo en distintos ámbitos de la sociedad.

Bajo el sugerente título “La miseria económica de Argentina podría traer de nuevo el populismo al país”, The New York Times, con la pluma de Peter S. Goodman y el lente de Sarah Pabs, registró algunas escenas de la cotidianeidad.

Inician con un retrato de la “modesta casa de Claudia Veronica Genovesi”, en Gregorio LaFerrere, donde ella junto a su esposo, ambos dedicados a trabajos de limpieza para subsistir, “se asientan junto a las chozas hechas de láminas de hojalata oxidadas, las familias han abandonado las esperanzas de que alguna vez las alcancen las alcantarillas”.

Luego refieren a Roberto Nicoli, de 62 años, quien dirige una empresa de artículos de plata en las afueras de Buenos Aires. «Vivimos parcheando las cosas», dice. «Nunca arreglamos las cosas. Siempre digo: ‘Cuando empecemos a hacerlo mejor, comenzaré a prepararme para la próxima crisis’.

También muestran a Roque Tropini en su campo de soja. «Teníamos un dicho», le dice al NYT, a la vez que agrega: «Por cada tres camiones que iban al puerto, uno era para Cristina Kirchner».

Por su parte, Sebastián Pereira, director ejecutivo de la aerolínea Flybondi, comenta: «La gente no puede pagar sus facturas», y agrega «entonces, ¿cómo pueden pensar en volar en un avión?».

Otra imagen que vemos es la de Marcelo Fabián Velázquez, su compañera y sus siete hijos que viven en los bordes de un basurero, del cual extraen sustento. Blanca Pereyra y el Sr. Velázquez, ganan de la basura unos 330 pesos (alrededor de $ 7.50) a la semana entre ambos. Su casa, junto al basurero El Volcadero, es una choza construida de aluminio oxidado y corrugado.

Y para finalizar las imágenes, la que tenemos como portada de esta nota, en la que relatan los cronistas norteamericanos que “las personas en el vertedero se han duplicado en número. Esperan a que lleguen los camiones de basura, compitiendo ansiosamente por la posición”.