Son los funcionarios encargados de recibir a los gobernadores, intendentes y dirigentes de distinto signo político al del presidente. Son parte de los que Alberto Fernández llama una política de «puertas abiertas».

Olmos y Leunda atienden en las oficinas del primer piso de la Casa Rosada. Las mismas se han convertido en escenario de un ir y venir constante, reuniones reservadas, llamados insólitos y presencias sorprendentes, según un informe del diario LA NACIÓN publicado hoy. “Intendentes macristas del conurbano, dirigentes radicales con o sin cargo, gobernadores de distinto signo y color llegan a esos despachos en busca de ayuda concreta, una escalera para contactarse con el presidente Alberto Fernández, o cuando menos un oído que los escuche”, resalta el medio citado.

Juan Manuel Olmos es jefe de asesores del Presidente. A él y su segundo, Julián Leunda, corresponde la política de «puertas abiertas» cuyo objetivo es facilitar «gobernabilidad» para la gestión que recién comienza. Olmos es un peronista porteño con extensa trayectoria y una amplia agenda de contactos en la oposición dialoguista.

A la hora de repasar la nómina de dirigentes opositores que pasaron por esas oficinas, LA NACIÓN menciona a varios: el intendente macrista de Tres de Febrero, Diego Valenzuela; los gobernadores de Cambiemos (los tres radicales y Horacio Rodríguez Larreta); Ricardo Alfonsín; el intendente de San Isidro, Gustavo Posse. “También llaman seguido los gobernadores de Salta, Gustavo Sáenz, y Neuquén, Omar Gutiérrez, y dirigentes que responden a Emilio Monzó, como el hoy diputado nacional Sebastián de Luca”, resalta LA NACIÓN a la hora de mencionar al salteño.

La acción de Olmos y Leunda -que se complementan además con las reuniones organizadas por el subsecretario general de la Presidencia, Miguel Cuberos, y las del ministro del Interior, Eduardo de Pedro- tiene como meta «ayudar a que a Alberto le vaya bien, darle la mayor base de sustentabilidad posible y conseguirle interlocutores del otro lado», según contaron a LA NACION desde un despacho cercano al del primer mandatario, en el que niegan que la estrategia última sea «cooptar» una parte de la oposición de Juntos por el Cambio y así reducir su influencia en los meses que vienen.