Lo declaró José Urtubey tras el reproche del gobierno nacional que pidió a los empresarios que “dejen de llorar”. Los industriales creen que el estilo de “confrontación permanente” de la Casa Rosada les llegó a ellos.

En declaraciones a Radio Cooperativa, el empresario y hermano del gobernador salteño siguió refiriéndose a la polémica iniciada por al ministro de Producción, Francisco Cabrera, quien le había pedido a los industriales un cese de sus quejas. «Hay que tener una agenda positiva y dejarse de llorar», había lanzado el funcionario nacional el pasado fin de semana al participar de la Fiesta Nacional de la Vendimia, en Mendoza.

Municipalidad de Salta

En el día de ayer Urtubey había intentado ponerle paños fríos a la polémica pero en la mañana de hoy subió el tono al señalar: «No me gustan las bravuconadas. Hay que trabajar en conjunto sin descalificación».

Hay que recordar que dos días después de esa frase, el titular de la cartera productiva recibió el respaldo del presidente Macri quien le transmitió a Cabrera  ante un pleno del gabinete nacional: «A mí me encantó lo que dijiste».

De allí que consultado sobre el mismo tema por otro medio de Capital Federal, el dirigente de la UIA José Urtubey profundizó su crítica a la política económica al manifestar que: «No somos competitivos en el mundo. Hay un combo que no es bueno, tasa de interés alta e importaciones desmedidas. Las líneas crediticias la discontinuaron».

El tema ya preocupa a muchos empresarios argentinos según analistas de medios nacionales. Hoy el columnista de Clarín, Fernando González, publico un artículo en donde asegura que entre los directivos de la Unión Industrial se habla en tono grave de la “confrontación permanente” de Macri, aquella teoría que el sociólogo Ernesto Laclau experimentó durante la década anterior con los Kirchner. Los mismos empresarios  acusan en secreto al asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba de echar mano a los mismos rudimentos estratégicos.