La Seabord Corporation evalúa que el intendente reemplazará a Urtubey y fue a su encuentro. Hubo química y promesas de nuevas reuniones entre el candidato y la firma que desde 1920 es parte fundamental del establishment económico provincial. (Daniel Avalos)

Quienes conocieron los detalles del encuentro realizado ayer, aseguran que todo fue pura cordialidad; que los directivos expusieron al intendente los planes que poseen y los nubarrones que vislumbran, mientras el intendente fue lo más pedagógico posible a la hora de exponer su visión del desarrollo provincial y el rol que les toca a empresas como el Ingenio El Tabacal.

Enfaticemos nosotros que semejantes muestras de cordialidad, deben leerse como todo un gesto político al menos por tres razones: ocurre a meses de las elecciones a gobernador; el anfitrión sigue siendo el mejor posicionado de cara a las mismas; y los invitados representan a un ingenio que desde 1920 es uno de los agentes económicos más importantes de la provincia, de esos que están acostumbrados a solicitar a quienes tienen chances de gobernar que les expliquen el rol que le asignarán en su potencial gobierno.

Prescindamos por un momento del relato de lo ocurrido ayer para recordar la historia de esa empresa que abrió sus puertas en 1920, cuando el hombre fuerte provincial – Robustiano Patrón Costas – la fundó ni bien el arribo del ferrocarril a Orán hizo posible el transporte de la producción al resto del país. Dos años antes, surgía en EEUU la multinacional que en 1996 se quedó con el ingenio de Patrón Costas: la Seaboard Corporation que adquirió su primer molino en 1918. Desde entonces se expandió aceleradamente en territorio estadounidense y a partir de 1968 empleó sus rentabilidades para ramificarse por el mundo.

Lo hizo por primera vez en Sierra Leona, iniciando un proceso que desemboca en un presente impresionante: dieciséis sedes en trece estados norteamericanos, dos en Canadá, dos en México, una en Guatemala, dos en Honduras, una en Nicaragua, una en Costa Rica, otra en Panamá, ocho sedes en seis países del Caribe, catorce en el continente africano, dieciséis repartidas en ocho países de América Latina. La ramificación fue de tal, que la Seabord concluyó en 1983 que a su original actividad debía complementarla con una compañía marítima que trasportara las mercancías de un país a otro. A eso se dedica la Seaboard Marine con una flota que hasta hace unos años poseía 40 barcos y 50.000 contenedores que unen por mar a EEUU con 25 países.

Esa corporación desembarcó en Orán en el año 1996 adquiriendo el ingenio de Patrón Costas que por entonces agonizaba entre deudas y la caída de la producción provocada por el ingreso indiscriminado de azúcar brasileña posibilitada por el menemismo. Desde entonces es un actor clave de la provincia y constantemente mimada por el gobierno de Romero primero y el de Urtubey después, quienes, en lo central, remarcaron que el Estado provincial debía generar las condiciones para que la firma produjera, empleara mano de obra local y ayudara al desarrollo provincial.

El fin de ciclo de Urtubey desliza a la firma a analizar el escenario y evaluar al potencial reemplazante. He allí el otro dato político: el encuentro de ayer que fuera gestionado por Pablo Outes – uno de los funcionarios que más le susurra ideas a Gustavo Sáenz – deja en claro que el poderoso agente económico sabe bien que el jefe comunal es una opción cierta. De allí que algunos de los que hablaron con los presentes en el encuentro, relataron a quien escribe lo obvio: que la cordialidad atravesó a anfitriones y visitantes; que las gentilezas fueron por momentos desmedidas; que las palabras elogiosas iban y venían; que las ocurrencias de algunos eran festejadas por todos; o que los visitantes quedaron sorprendidos de lo súper simpático que les resultó Gustavo Sáenz.

Lo fundamental, sin embargo, pasó por lo que éste pidió y prometió al ingenio. Lo primero incluyo la necesidad de que la empresa pueda incorporar más mano de obra local y un impulso a la producción con un doble objetivo: incrementar el producto bruto provincial a fin de que la provincia gane puntos en la participación nacional con respecto a producción y exportación. A ello le siguió una exposición de ideas que sólo pudo haberlas emitido quien se ve como potencial gobernador: inversiones estatales en infraestructura para facilitar transporte y garantizar el acceso a energía más barata y en mayor cantidad; defensa sin complejos de la necesidad de incorporar más tierras a la producción lo que supone un mayor avance de la frontera agropecuaria; y la promesa de perfeccionar la ingeniería jurídica provincial con el objeto de favorecer la producción.

Si lo primero resulta una propuesta de cajón para todos los que desean seducir al establishment, la segunda y tercera sorprendió a los empresarios por el atrevimiento con que Sáenz lo expresó en un contexto en donde la incorporación desaforada de tierras al circuito productivo es condenada por conservacionistas y en donde el avance de la frontera agropecuaria supone rentabilidades para algunos, pero poco derrame al conjunto de la sociedad. De allí que la comitiva de El Tabacal encabezada por el presidente de la compañía, Hugo Rossi, no pudo más que celebrar esa concepción que, en lo central, garantiza lo que Romero y Urtubey garantizaron: posibilidad de maximizar ganancias en nombre de un desarrollo que en teoría debe generar más empleo.

Ingenio El Tabacal.

Sáenz expuso sus ideas sin complejos. Indudablemente porque como Romero y Urtubey, también ve en la iniciativa privada el motor del crecimiento; seguramente por estar convencido que las críticas que recibirá por izquierda tendrán un costo mínimo en relación a los beneficios que le acarrea entre poderosos y no pocos sectores populares que ante la urgencia de trabajo aplauden argumentos que irritan a los “ecologistas”; sin olvidar que muy probablemente, la satisfacción que le produjo a Sáenz la visita misma, lo deslizó a devolver la cortesía emitiendo ideas que el visitante deseaba escuchar.

Lo de la satisfacción también se entiende. Después de todo, el acto reverencial por el cual el empresariado visita al potencial gobernador para escuchar sus ideas de provincia se ha concretado en favor del propio Sáenz.