25 de junio de 1994: Maradona, tras el partido contra Nigeria, se va de la mano de una enfermera hacia el control antidóping que lo dejaría afuera del Mundial 94.

La histórica entrevista que Maradona dio después del dóping positivo se transmitió al mismo tiempo que comenzaba el partido de la selección contra Bulgaria.

«No quiero dramatizar, pero creeme que me cortaron las piernas». La frase que Diego Armando Maradona le dijo a Adrián Paenza en la tarde del 30 de junio de 1994 todavía resuena hoy en la mente de los amantes de la selección argentina. El sueño había terminado y no había consuelo para el fallido sueño argentino, a pesar de que el equipo del Coco Basile todavía estaba en plena competencia. Ya era un hecho que sin el capitán todo era cuesta arriba.

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Mientras Canal 13 transmitía en el aire la entrevista que Paenza le había hecho a Maradona en la ciudad de Dallas, la selección argentina salía a la cancha para jugar el último partido de la fase de grupos. Acumulaba dos triunfos, seis puntos y seis goles a favor y apenas uno en contra, pero su ánimo era de un equipo descendido.

Mientras Maradona juraba por sus hijas que no se había drogado, la pantalla dividida mostraba a Batistuta, Ruggeri, Caniggia, Hernán Díaz, Luis Islas, Fernando Redondo, Diego Simeone y al resto de los jugadores del equipo parados, cantando el himno. Había una cara nueva entre los titulares: Leo Rodríguez intentaba llenar el hueco dejado por el 10. El equipo nunca se recuperaría.

Maradona había sido apartado del equipo y luego sería suspendido por 15 meses por la FIFA. Se le había detectado efedrina y todo un país veía cómo el sueño del tricampeonato y de la tercera final consecutiva se desarmaba como un castillo de naipes.

Argentina perdió 2 a 0 el partido contra Bulgaria. Ese resultado la dejó en el tercer lugar del grupo que completaban Nigeria y Grecia. Calificó como uno de los mejores terceros y debió jugar en Los Angeles contra Rumania, que había sorprendido ganándole a Colombia, que se había ido en primera ronda. Para colmo, también perdió a Caniggia por un desgarro.

En las calles argentinas no había consuelo. En los medios, todos transmitían su desazón.

La selección jugó el partido de octavos de final contra Rumania con más ánimos que determinación y la derrota se volvió inevitable. Maradona, desde la tribuna del estadio, lloraba abrazado a Claudia Villafañe.