Aguilar es amigo del ex gobernador, abogado de grandes empresas, tuvo un rol polémico en la causa por el crimen de las turistas francesas y fue defensor de Pedro Blaquier cuando lo juzgaron por colaborar con la dictadura de 1976. (Daniel Avalos)

Luego de que el parlamento salteño ampliara la cantidad de miembros de la Corte de Justicia de Salta, trascendieron los nombres de quienes serán propuestos por el gobernador de la provincia para ocupar los tres cargos: dos de ellos recientemente creados por ley y el tercero que deja vacante Guillermo Posadas por jubilarse. En ese marco, aparecieron sobre la mesa los nombres de Adriana Rodríguez Faraldo, María Alejandra Gauffín y Horacio José Aguilar. Éste último sorprendió en los pasillos palaciegos y no fueron pocos los que confirmaron con esa mención la existencia de un acuerdo Sáenz – Urtubey.

Las razones que esbozan los que así piensan se asientan en la biografía del propio Aguilar que acá repasamos para señalar su cercanía con el ex gobernador. Su relación con Urtubey se remonta a los años que compartieron departamento en Buenos Aires cuando estudiaban abogacía a fines de la década del 80 y principios de los 90. Según los recuerdos de quienes conocieron a los amigos en aquel periodo, al departamento que habitaban lo llamaban el “marcelote” por estar ubicado en la calle Marcelo T. de Alvear de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La relación profesional y contractual entre ambos se reinició en el año 2009, aunque antes Aguilar fue Juez Federal de Juzgado de Jujuy Nº2 entre 2002 y 2004, año en que se convirtió en camarista federal de Salta hasta 2009.

De Blaquier a las francesas

Como juez federal jujeño mereció el reproche de los organismos de DDHH de aquella provincia que acusaron al juzgado de obstaculizar los procesos judiciales a genocidas. De allí que cuando en abril de 2011 el zar azucarero Pedro Blaquier lo contratara para defenderlo en la causa que lo vinculaba a los “Apagones de Ledesma” que produjeron docenas de secuestros y no pocos desaparecidos, los organismos jujeños denunciaran el bochorno fragante: un exjuez que tuvo acceso a expedientes relacionados con el terrorismo de Estado estaba en condiciones de usarlos para defender a un millonario acusado de colaborar en esos crímenes. Es más, cuando el 26 de abril de 2011 la justicia ordenó distintos allanamientos por la causa Ledesma, uno de ellos se realizó en la mansión que el Ingenio posee en el barrio Los Perales de San Salvador de Jujuy. Allí se dieron con expedientes de militantes sindicales que luchaban contra el ingenio Ledesma en los 70 y también con el propio Horacio Aguilar.

Con respecto a los vínculos contractuales entre Aguilar y Urtubey, los mismos comenzaron en abril de 2009 cuando el letrado había dejado la Cámara Federal salteña. Lo certifica el decreto 1.261/09 que convertía al amigo del gobernador en asesor del gobierno en asuntos relacionados con el “Derecho Federal y demás cuestiones vinculadas a la Justicia, Seguridad y Derechos Humanos”. La cláusula segunda del anexo del contrato establecía que los entonces Secretario General de la Gobernación y Secretario Legal y Técnicos harían de nexo entre Urtubey y el estudio jurídico de Aguilar. Esos funcionarios eran Ernesto Sansón y Ramiro Simón Padrós: el primero actual Juez de la Corte de Justicia de Salta, mientras el segundo fue Secretario General de la Gobernación de Urtubey y el que diagramaba la colonización de la Justicia “U”. Como se ve, las relaciones entre Aguilar con la cúpula y los operadores de la justicia se aceitaron hace años.

El vínculo entre los amigos se prorrogó hasta 2011 por los decretos 1.443/10 y 1.048/11 respectivamente. Fue entonces cuando Aguilar asumió la defensa de Blaquier y renunció al vínculo personal con el gobierno. El vacío fue ocupado por su hermano Julián Marcelo Aguilar quien entonces se convirtió en el “Consultor” al rubricar los contratos redactados en iguales términos al celebrado con Horacio, tal como lo corroboran los decretos 1.785/12 y 1.397/13 que extendieron el vínculo al menos hasta 2014.

Hay otra perla en el currículum de Horacio Aguilar: a fines del año 2011 asumió la representación de Michel Bouvier, padre de una de las turistas francesas asesinadas en Salta. El vínculo duró dos años hasta que el francés descubrió la amistad entre su abogado y el gobernador, lo que parecía explicar porqué Aguilar solía defender lo actuado por el gobierno provincial y asegurar que la investigación del horrendo crimen transitaba por buenos caminos, aunque finalmente se conociera que fue toda una vergüenza.

Abogado azucarero

Famoso en el ambiente por su capacidad para desmenuzar las leyes y contactar jueces dispuestos a fallar lo que él desea, Aguilar volvió a ser noticia entre abril y mayo del año 2017 cuando buscó descabezar al Sindicato de Trabajadores del Azúcar del ingenio El Tabacal con un pedido simple y siniestro: como abogado de la multinacional Seaboard Corporation solicitó a la Justicia quitar la tutela sindical a los miembros de la comisión directiva del sindicato para poder despedirlos.

La actuación del Ingenio en ese entonces se enmarcaba en una estrategia común a los ingenios de Salta y Jujuy que desde el 2008 vieron cómo las nuevas conducciones sindicales dieron notable impulso a la acción colectiva. El proceso supuso en las dos provincias una recuperación del salario real y de la discusión colectiva sobre las condiciones de trabajo, designación de delegados en los lugares de trabajo y un notable fortalecimiento de los sindicatos como espacio de articulación social tanto en Orán y Campo Santo en Salta, como en Ledesma y La Mendieta en Jujuy. La presentación judicial de Horacio Aguilar en aquel año buscaba modificar esa situación que finalmente se logró un año después cuando el Grupo peruano Gloria abandonó de un día para el otro el Ingenio San Isidro de Campo Santo, hecho que sí logro disciplinar a los trabajadores del azúcar.

De Aguilar se supo poco desde entonces y muchos creyeron que concluido el mandato de Urtubey, el apellido Aguilar dejaría de retumbar en los lustrosos pasillos judiciales. Quienes así pensaban se equivocaron. Gustavo Sáenz lo propone como Juez de Corte y ello implica que algo de Urtubey todavía queda en esta provincia.